2 Samuel 17:20 - Biblia Torres Amat 182520 Y habiendo llegado los criados de Absalón a la casa, preguntaron a la mujer: ¿Dónde están Aquímaas y Jonatás? Les respondió: Pasaron de corrida, sin hacer más que beber un poco de agua. Con eso los que buscaban, no encontrándolos, se volvieron a Jerusalén . Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196020 Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente20 Cuando llegaron los hombres de Absalón, le preguntaron a la mujer: —¿Has visto a Ahimaas y a Jonatán? La mujer contestó: —Estuvieron aquí, pero cruzaron el arroyo. Entonces los hombres de Absalón los buscaron sin éxito y regresaron a Jerusalén. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)20 Los servidores de Absalón llegaron donde la mujer y le preguntaron: '¿Dónde están Ajimaas y Jonatán?' La mujer les respondió: 'Siguieron su camino hacia el Jordán'. Los buscaron, y como no los encontraron, retornaron a Jerusalén. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion20 Entonces los siervos de Absalón fueron a la mujer de la casa y dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les dijo: Han pasado el vado del río. Y los buscaron, pero al no hallarlos, volvieron a Jerusalem. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197520 Llegaron luego los servidores de Absalón a casa de la mujer, y preguntaron: '¿Dónde están Ajimás y Jonatán?'. Respondióles la mujer: 'Han pasado junto al agua'. Ellos los buscaron, pero no los hallaron y regresaron a Jerusalén. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)20 Llegando luego los criados de Absalón a la casa a la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron se volvieron a Jerusalén. Ver Capítulo |
Jahel, pues, mujer de Haber, tomó un clavo o estaca de la tienda, y asimismo un martillo; y entrando sin ser vista ni sentida, aplicó el clavo sobre una de las sienes de Sísara, y dando un golpe con el martillo le traspasó el cerebro hasta la tierra: y Sísara desfalleció y murió, juntando el sueño con la muerte.