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1 Timoteo 2:9 - Biblia Torres Amat 1825

9 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que hacen profesión de piedad.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Y quiero que las mujeres se vistan de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada y no llamar la atención con la manera en que se arreglan el cabello ni con accesorios de oro ni con perlas ni ropa costosa.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Asimismo, que las mujeres sepan revestirse de gracia y buen juicio, en vez de adornarse con peinados rebuscados, oro, joyas o vestidos caros.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 Asimismo, que las mujeres se atavíen° con ropa decorosa, con sensatez y decencia, no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa;°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Asimismo, que las mujeres se presenten con vestidos decorosos, arregladas modesta y sobriamente, sin peinados complicados, sin oro, sin perlas, sin ropas suntuosas,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Asimismo también, que las mujeres se adornen con atavío decoroso, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos;

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1 Timoteo 2:9
20 Referencias Cruzadas  

Y sacando alhajas de oro, y plata, y vestidos preciosos, se los regaló a Rebeca, y ofreció también ricos presentes a sus hermanos, y a la madre.


Entró, pues, Jehú en Jezrael. Jezabel, informada de su llegada se pintó los ojos con alcohol, y se adornó la cabeza y se puso en una ventana a mirar


Al tercer día se vistió Ester las vestiduras reales, y presentándose en la habitación interior del rey, se paró en la antecámara de la sala en que estaba el rey sentado en su trono, colocado en el fondo de la sala, frente a la puerta.


Porque el Señor ha mirado benignamente a su pueblo; y exaltará a los humildes y los salvará.


Se labró ella misma para sí un vestido acolchado; de lino finísimo y de púrpura es de lo que se viste.


La fortaleza y el decoro son sus atavíos; y estará alegre y risueña en los últimos días.


Cuando he aquí que le sale al encuentro dicha mujer con atavíos de ramera, apercibida para cazar almas; habladora y callejera,


Raerá el Señor la cabeza de las hijas de Sión, y las despojará de sus cabellos.


Los cuales repoblarán los lugares que desde tiempos remotos están desiertos, y alzarán las ruinas antiguas, y restaurarán las ciudades yermas, despobladas desde siglos.


¿Podrá acaso una doncella olvidarse de sus atavíos, o una novia de la faja que adorna su pecho? Pues ello es que el pueblo mío se ha olvidado de mí innumerables días.


¿Y qué harás ahora, oh desolada hija de Sión? ¿Qué harás? Por más que te vistas de grana, aunque te adornes con joyas de oro, y pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanarás; tus amantes te han desdeñado, quieren acabar contigo.


Decidme si no, ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre vestido con lujo y afeminación? Ya sabéis que los que visten así, en palacios de reyes están.


Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones y óiganlas con entera sumisión;


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