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1 Samuel 1:10 - Biblia Torres Amat 1825

10 vino Ana con un corazón lleno de amargura, y oró al Señor derramando copiosas lágrimas,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Muy apenada rezó a Yavé sin dejar de llorar;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 ella, con amargura de alma, suplicó a YHVH y lloró efusivamente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Ella, llena de amargura, se puso a orar a Yahveh entre sollozos

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

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1 Samuel 1:10
22 Referencias Cruzadas  

Pero Raquel, viéndose estéril, tenía envidia de su hermana, y así dijo a Jacob : Dame hijos, de otra manera yo me muero.


De esta suerte llegaron a la Era de Atad, situada en la otra parte del Jordán, donde emplearon siete días en celebrar las exequias con gran y acerbo llanto.


Apenas acabó de hablar, cuando se dejaron ver también los hijos del rey; y luego que llegaron, alzaron el grito y echaron a llorar. Se deshacían asimismo el rey y todos sus criados.


Y añadió Cusai: No ignoras que tu padre y la gente que te sigue son varones muy esforzados, y en la actualidad de ánimo exasperado, como una osa embravecida en un bosque cuando le han robado sus cachorillos. Sobre todo, tu padre es un hombre aguerrido, y así no se detendrá con su gente.


¡Ah Señor!, acuérdate, te suplico, que yo he andado delante de ti con sinceridad y rectitud de corazón, haciendo lo que es agradable a tus ojos. Y derramó Ezequías abundancia de lágrimas.


Tedio me causa ya el vivir. Soltaré mi lengua, aunque sea contra mí; hablaré en medio de la amargura de mi alma.


Por tanto daré libertad a mi lengua para lamentarse; hablaré de las angustias de mi espíritu; discurriré acerca de las amarguras de mi alma,


El no concede reposo ninguno a mi espíritu y me llena de amarguras.


e invócame en el día de la tribulación: Yo te libraré, y tú me honrarás con tus alabanzas.


Clamará a mí, y lo oiré benigno. Con él estoy en la tribulación; lo pondré a salvo, y lo llenaré de gloria.


El corazón de cada uno es el que siente la amargura de su alma; así como en sus placeres no tiene parte el extraño.


¡Oh Señor!, si esto es vivir, y en tales apuros se halla la vida de mi alma, castígame te ruego; y castigado, vivifícame.


Porque el Señor te ha llamado a sí cuando eras como una mujer desechada, y angustiada de espíritu, como una mujer que ha sido repudiada desde su tierna edad, dice tu Dios.


Que si no obedeciereis en esto, llorará mi alma en secreto, al ver vuestra soberbia; llorará amargamente, y mis ojos derramarán arroyos de lágrimas, por haber sido cautivada la grey del Señor.


¡Ah!, no lloréis al difunto rey Josías, ni hagáis por él duelo; llorad sí por el que se va, por Joacaz; que no volverá ya del cautiverio, ni verá más la tierra de su nacimiento .


Me ha llenado de amargura, me ha embriagado de ajenjo.


Y le vino un sudor como de gotas de sangre, que chorreaba hasta el suelo.


Y cierto que aunque era Hijo de Dios, aprendió como hombre, por las cosas que padeció, a obedecer.


Después, pesarosos, vinieron todos a la casa de Dios en Silo, y permaneciendo delante de ella al anochecer, levantaron el grito, y con grandes alaridos, comenzaron a llorar, diciendo:


A las cuales dijo: No me llaméis Noemí: (esto es, graciosa); sino llamadme Mara (que significa amarga), porque el Todopoderoso me ha llenado de grande amargura.


e hizo voto diciendo: Señor Dios de los ejércitos, si te dignares volver los ojos para mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no olvidándote de tu esclava, dieres a tu sierva un hijo varón, lo consagraré al Señor por todos los días de su vida, y no pasará jamás navaja por su cabeza.


Y después de haber comido y bebido en Silo, se levantó Ana, y estando el sumo sacerdote Helí sentado en su silla, o audiencia, delante de la puerta del templo o Tabernáculo del Señor,


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