Nehemías 7:3 - La Biblia Textual 3a Edicion3 Les dije: Las puertas de Jerusalem no serán abiertas hasta que caliente el sol. Aunque los porteros° estén presentes, las puertas permanecerán cerradas y atrancadas; y sean apostados vigías de entre los habitantes de Jerusalem, cada cual en su vigilia, y cada uno frente a su propia casa. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19603 y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente3 Les dije: «No dejen abiertas las puertas durante las horas más calurosas del día; y aun mientras los porteros estén de guardia, mantengan las puertas cerradas con las barras puestas. Asignen a los residentes de Jerusalén para que hagan guardia cada uno con un turno regular. Algunos servirán en puestos de centinela y otros frente a su propia casa». Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)3 Les dije: 'Las puertas de Jerusalén serán abiertas sólo cuando el sol comience a calentar, y aun cuando este esté todavía en lo alto del cielo, se deberán cerrar las puertas y ponerles candado. Se dispondrán turnos de guardia entre los habitantes de Jerusalén; unos permanecerán en sus puertas y otros delante de su casa. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19753 Les dije: 'No se abrirán las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y se cerrarán y se echarán los cerrojos cuando el sol esté aún alto. Los habitantes de Jerusalén mantendrán la guardia, unos en su puesto y otros delante de su casa'. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)3 y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual3 Les dije que no debían abrirse los portones de la ciudad antes de la salida del sol, y que debían cerrarse al atardecer, antes de que los guardias se retiraran. Además, les ordené que nombraran guardias de entre los que vivían en Jerusalén, algunos para los puestos de vigilancia y otros para vigilar sus casas. Ver Capítulo |