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Nehemías 4:16 - La Biblia Textual 3a Edicion

16 Y desde aquel día, aconteció que la mitad de mis servidores trabajaba en la obra y la otra mitad sostenía las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas; y los jefes estaban detrás de toda la estirpe de Judá.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Sin embargo, de ahí en adelante, solo la mitad de los hombres trabajaba mientras que la otra mitad hacía guardia con lanzas, escudos, arcos y cotas de malla. Los líderes se colocaron detrás del pueblo de Judá

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Por ese entonces dije también al pueblo: 'Cada cual junto con su sirviente pasará la noche en Jerusalén. De noche harán guardia y de día estarán en la obra'.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 En aquella ocasión dije también al pueblo: 'Que cada uno, con sus criados, pernocte dentro de Jerusalén, y así haremos la guardia de noche y trabajaremos de día'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Y sucedió que desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos tenía las lanzas y los escudos, y los arcos y las corazas; y los príncipes estaban detrás de toda la casa de Judá.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 16 (10) Desde ese momento, la mitad de nosotros trabajaba en la reconstrucción y la otra mitad permanecía armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Los jefes apoyaban a todos los de Judá

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Nehemías 4:16
8 Referencias Cruzadas  

Y sucedió que cuando nuestros enemigos se enteraron de que habíamos sido advertidos, Ha-’Elohim desbarató sus planes, y todos nosotros pudimos regresar al muro, cada uno a su obra.


Los que trabajaban en el muro y los que acarreaban las cargas, con una mano trabajaban en la obra y con la otra empuñaban la jabalina.


°Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis servidores, ni los hombres de la guardia que me seguía, nos despojamos de nuestros vestidos, y cada uno tenía el arma en su diestra.°


Sobre los fieles de la tierra fijaré mis ojos, Para que estén conmigo. El que anda en camino de integridad, éste me servirá.°


La abertura para su cabeza estará en el medio, con una orla alrededor de obra de tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se rompa.


Todos ellos empuñan espada, Expertos en la batalla. Cada uno tiene su espada sobre su muslo, Por los peligros de la noche.


Uncid los caballos y montad, vosotros jinetes; Presentaos con vuestros yelmos, Bruñid las lanzas y vestíos la corazas.


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