Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Jueces 18:28 - La Biblia Textual 3a Edicion

28 Y no hubo quien la librara, porque estaba lejos de Sidón, y no tenían trato con hombre alguno. Estaba en el valle de Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad y habitaron en ella.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían negocios con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

28 No hubo quien rescatara a los habitantes porque vivían a gran distancia de Sidón y no tenían aliados cerca. Esto sucedió en el valle cerca de Bet-rehob. Después la gente de la tribu de Dan reconstruyó la ciudad para vivir allí

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

28 No hubo nadie que la socorriera pues Sidón quedaba lejos y no tenían relación con nadie. La ciudad efectivamente se encuentra en la llanura en dirección a Bet-Rejob. La reconstruyeron y se instalaron allí.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

28 No hubo quien viniera en su auxilio, porque la ciudad estaba lejos de Sidón y no tenía relaciones con nadie. Estaba situada en el valle que hay junto a Bet Rejob. Reedificaron la ciudad y se establecieron en ella.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían comercio con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay en Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.

Ver Capítulo Copiar




Jueces 18:28
14 Referencias Cruzadas  

Y cuando los amonitas supusieron que habían sido aborrecidos por David, los amonitas mandaron a contratar a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil infantes, y del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.


Tu sierva tenía dos hijos y los dos se pelearon en el campo, y no habiendo quien los separara, el uno hirió al otro y lo mató.


Después fueron a Galaad y a la tierra de Tahtim-hodsi,° y de allí a Dan-jaán y a los alrededores de Sidón.


Entended bien esto, los que de ’Eloah os olvidáis, No sea que os destroce y no haya quien os salve.


No sea que desgarre mi alma cual león, Que despedace, y no haya quien libre.


Y ha dicho: No volverás a alborozarte más, oh doncella ultrajada, hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, pero ni aun allí tendrás reposo.


Avergüénzate, oh Sidón, fortaleza del mar, Porque dijo el mar: Nunca estuve con dolores de parto, Ni di a luz, ni crié muchachos, ni hice crecer° vírgenes.


Subieron pues y exploraron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, a la entrada de Hamat.


Y YHVH los entregó en mano de Israel, el cual los hirió y los persiguió hasta Sidón- rabah, hasta Misrefot-maim y hasta el llano de Mizpa hacia el oriente; y los atacaron hasta no dejarles sobreviviente.


a Ebrón,° a Rejob, a Hamón y a Caná, hasta la Gran Sidón.


Por aquellos días no había rey en Israel, y por el mismo tiempo la tribu de Dan buscaba para sí una heredad donde habitar, porque hasta aquel momento no le había caído heredad° entre las tribus de Israel.


Y llamaron a la ciudad Dan, por el nombre de su padre e hijo de Israel. Sin embargo el nombre de la ciudad había sido Lais.


Partieron pues los cinco hombres y llegaron a Lais, y vieron que la población que había en ella vivía con seguridad, a la manera de los sidonios, tranquilos y confiados, porque no había en aquella tierra nadie que los perturbara en cosa alguna, ni quien se enseñoreara de ellos, y estaban lejos de los sidonios y no tenían trato con nadie.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos