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Jueces 16:4 - La Biblia Textual 3a Edicion

4 Después de esto sucedió que se enamoró de una mujer del valle de Sorec llamada Dalila.°

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Tiempo después, Sansón se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Después de eso se juntó con una mujer del valle de Sorec que se llamaba Dalila.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Después de esto, se enamoró de una mujer del valle de Sorec llamada Dalila.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 Después Sansón se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec.

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Jueces 16:4
9 Referencias Cruzadas  

Ahora bien, además de la hija de Faraón, el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras: moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas;


¿No fue acaso por eso mismo que pecó Salomón rey de Israel? Y aunque entre muchas naciones no hubo rey como él, y fue amado por su Dios, y ’Elohim lo hizo rey sobre todo Israel, sin embargo, aun a él, lo hicieron pecar mujeres extranjeras.


Abismo profundo es la boca de la mujer ajena, El aborrecido de YHVH caerá allí.


Porque hoyo profundo es la ramera, Y abismo profundo la mujer ajena.


Como perro que vuelve a su vómito, Así el necio repite sus necedades.


Aunque machaques al necio con el pisón del mortero, No le quitarás su necedad.


Y todas esas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros,° para que no seamos codiciosos de cosas malas, como ellos codiciaron.°


Pero Sansón permaneció acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levantó, y agarrando las hojas de la puerta de la ciudad con sus dos postes, las arrancó con todo y barra,° y echándoselos a cuestas, subió a la cumbre del monte que está enfrente de Hebrón.


Y los jefes de los filisteos fueron a ella y le dijeron: Sedúcelo para ver en qué consiste su gran fuerza, y cómo podríamos dominarlo, para atarlo y sujetarlo, y cada uno de nosotros te dará mil cien piezas de plata.


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