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Jeremías 52:12 - La Biblia Textual 3a Edicion

12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes (año decimonoveno del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia), llegó a Jerusalem Nabuzaradán, capitán de la guardia, que servía en la presencia del rey de Babilonia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 El 17 de agosto de ese año, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia y funcionario del rey babilónico.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 El día diez del quinto mes, era el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzardán, comandante de la guardia y uno de los acompañantes más cercanos del rey de Babilonia, hizo su entrada en Jerusalén.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 El día diez del mes quinto, es decir, el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzardán, jefe de guardia, servidor del rey de Babilonia, entró en Jerusalén.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Y en el mes quinto, a los diez del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, entró a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

12 Nebuzaradán, comandante de la guardia personal del rey y general del ejército de Babilonia, llegó a Jerusalén el día diez del mes de Ab, del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor.

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Jeremías 52:12
16 Referencias Cruzadas  

Mientras tanto, los madianitas lo habían vendido en Egipto a Potifar, eunuco° de Faraón, jefe de los guardias.


Y Joaquín rey de Judá se rindió al rey de Babilonia juntamente con su madre, y sus siervos, y sus príncipes, y sus eunucos; y en el año octavo de su reinado, el rey de Babilonia lo tomó prisionero.


En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año decimonoveno de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia, llegó a Jerusalem.


Pero por cuanto nuestros antepasados provocaron al Dios de los cielos, Él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, el caldeo, quien destruyó esta Casa, e hizo deportar al pueblo a Babilonia.


y respondí al rey: ¡Viva el rey para siempre! ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego?


Salmo de Asaf. ¡Oh ’Elohim, los gentiles han invadido tu heredad, Han profanado tu Santuario y reducido Jerusalem a escombros!


y también en los días de Joacim ben Josías, rey de Judá, hasta el fin del undécimo año de Sedequías, hijo° de Josías, rey de Judá, es decir, hasta la deportación de Jerusalem en el mes quinto.°


Y los caldeos que atacan esta ciudad, vendrán y le prenderán fuego y la quemarán, así como las casas en cuyas azoteas ofrecían incienso a Baal y derramaban libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira.


En cuanto a Jeremías, Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán, capitán de la guardia, diciéndole:


Al resto del pueblo que había quedado en la ciudad y a los que se habían pasado a ellos, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los hizo llevar cautivos a Babilonia, junto con el remanente del pueblo.


Y el ejército caldeo, a las órdenes del capitán de la guardia, destruyó todos los muros en derredor de Jerusalem.


en el año decimoctavo de Nabucodonosor, ochocientas treinta y dos personas de Jerusalem;


En el año tercero del reinado de Joacim, rey de Judá, llegó a Jerusalem Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió.


Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia real, encargado de exterminar a los sabios de Babilonia.


Así dice YHVH Sebaot: Los ayunos del mes cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo, se convertirán en regocijo y alegría, y en solemnidades gratas para la casa de Judá. Amad pues la verdad y la paz.


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