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Génesis 27:22 - La Biblia Textual 3a Edicion

22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Entonces Jacob se acercó a su padre, e Isaac lo tocó. —La voz es la de Jacob, pero las manos son las de Esaú —dijo Isaac.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 quien lo palpó y dijo: 'La voz es la de Jacob, pero las manos son las de Esaú.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Se acercó Jacob a Isaac, su padre, quien le palpó, y dijo: 'La voz es de Jacob; pero las manos son de Esaú'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac; y él le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, mas las manos, son las manos de Esaú.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22-27 Jacob se acercó a su padre, quien después de tocarlo le preguntó: —¿Eres realmente mi hijo Esaú? Tus brazos son los de Esaú, pero tu voz es la de Jacob. —¡Claro que soy Esaú! —respondió Jacob. Pero Isaac no reconoció a Jacob porque sus brazos tenían pelos como los de Esaú. Entonces Isaac dijo: —Hijo mío, tráeme del animal que cazaste, para que lo coma y te dé mi bendición especial. Jacob le llevó el plato, e Isaac comió; también le llevó vino, e Isaac bebió. Después de comer, Isaac le dijo: —Ahora, hijo mío, acércate y dame un beso. Jacob se acercó a su padre y lo besó. En cuanto Isaac olió sus ropas, lo bendijo así: «Hijo mío, tienes el olor de los campos que Dios bendice.

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Génesis 27:22
4 Referencias Cruzadas  

Quizá me palpe mi padre y quedaré ante sus ojos como tramposo, y traeré sobre mí maldición y no bendición.


Pero dijo Isaac a Jacob: Acércate ahora para que te palpe hijo mío, si acaso eres tú mi hijo Esaú, o no.


Y no lo reconoció, porque sus manos eran velludas como las de Esaú, y se dispuso a bendecirlo.


Y cuando se estaban acercando a la casa de Micah, reconocieron la voz del joven levita, y llegándose allá, le preguntaron: ¿Quién te trajo aquí? ¿qué haces en este lugar? ¿qué tienes aquí?


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