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Ezequiel 1:16 - La Biblia Textual 3a Edicion

16 El aspecto de las ruedas era como el brillo del crisólito; las cuatro tenían la misma apariencia, y su hechura era como si una rueda estuviera encajada en medio de la otra,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Las ruedas brillaban como si fueran de berilo. Las cuatro ruedas se parecían y estaban hechas de la misma manera; dentro de cada rueda había otra rueda, que giraba en forma transversal.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Esas ruedas centelleaban como piedras preciosas, y las cuatro tenían la misma forma. Cada rueda era doble: parecía como dos ruedas entrecruzadas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 El aspecto de las ruedas y su estructura era como el centelleo del topacio. Las cuatro tenían la misma forma; su aspecto y su estructura era como si una rueda estuviera encajada dentro de la otra.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Y el parecer de las ruedas y su obra era semejante al color del berilo. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como una rueda en medio de otra rueda.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Las cuatro ruedas eran iguales, y brillaban como las piedras preciosas. Todas ellas estaban entrelazadas, como si formaran una estrella.

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Ezequiel 1:16
11 Referencias Cruzadas  

El diseño de las ruedas era como el de las ruedas de un carro: sus ejes, sus aros, sus rayos y sus cubos, todo era de fundición.


Hacedor de cosas grandiosas e inescrutables, Y de maravillas sin número.


Tu justicia es semejante a los montes de Dios, Tus juicios, al inmenso abismo. Tú, oh YHVH, preservas al hombre y la bestia.


¡Oh YHVH, Dios mío, has aumentado tus maravillas, Y tus designios para con nosotros! ¡No hay nadie comparable a ti! Si los anunciara y hablara de ellos, No pueden ser enumerados.


Y la cuarta hilera, un topacio, un ónice y un jaspe, engastadas con filigrana de oro en sus encajes.


Sus brazos como barras de oro Engastados con piedras de Tarsis; Su torso, tallado de marfil, Recubierto de zafiros.


Su cuerpo era como un crisólito, su rostro como un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego. Sus brazos y pies tenían la refulgencia del bronce incandescente, y el sonido de sus palabras era como el estruendo de una multitud.


Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y cuyos cabellos eran como lana purísima. Su trono era de llamas de fuego, y éste tenía ruedas de fuego abrasador.


¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!


para que la multiforme sabiduría de Dios sea dada ahora a conocer por medio de la iglesia° a los principados y potestades en los cielos,°


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