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Eclesiastés 9:8 - La Biblia Textual 3a Edicion

8 En todo tiempo sean blancas tus vestiduras, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 ¡Vístete con ropa elegante y échate un poco de perfume!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Lleva siempre ropas blancas y que nunca falte el óleo para perfumar tu cabeza.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Lleva en todo tiempo blancas vestiduras, y no falte el perfume en tu cabeza.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 En todo tiempo sean blancas tus vestiduras, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 ¡Vistámonos bien y perfumémonos!

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Eclesiastés 9:8
15 Referencias Cruzadas  

Y Joab envió a Tecoa y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Finge ahora estar de luto, y ponte ropas de duelo y no te unjas con óleo, de modo que parezcas como una mujer que ha estado muchos días haciendo luto por un muerto.


También Mefi-boset hijo de Saúl,° bajó para encontrarse con el rey; y no se había curado los pies, ni compuesto la barba,° ni había hecho lavar sus vestidos, desde el día en que el rey había salido hasta el día en que llegó en paz.


Después, Mardoqueo salió de delante de la presencia del rey con atavíos reales de colores azul y blanco, y con una gran corona de oro y un manto de lino fino blanco y púrpura. Y la ciudad de Susa lo aclamó y se regocijó.


Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores, Has ungido mi cabeza con aceite, Mi copa está rebosando.


No comí manjar delicado, ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí con ungüento, hasta que fueron cumplidas tres semanas enteras.


Que bebéis vino en copones y os ungís con los mejores ungüentos, Sin apiadaros de la ruina de José.°


Pero cuando tú ayunes, úngete° la cabeza y lávate la cara,


No ungiste mi cabeza con aceite, pero ésta ungió con perfume mis pies.


(He aquí vengo como ladrón.° Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza.)


Y los ejércitos celestiales,° vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.


y se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente, porque el lino fino son° las acciones justas de los santos.


Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos.


Lávate pues, y úngete, y ponte tus mejores° vestidos, y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya terminado de comer y beber.


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