Daniel 7:8 - La Biblia Textual 3a Edicion8 Estaba observando los cuernos, y he aquí otro cuerno pequeño salía entre ellos, ante el cual tres de los primeros cuernos fueron arrancados de raíz. Y he aquí, este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19608 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente8 Mientras yo miraba los cuernos, surgió de pronto otro cuerno pequeño entre ellos. Tres de los primeros cuernos fueron arrancados de raíz para darle lugar al nuevo. Este cuerno pequeño tenía ojos que parecían humanos y una boca que presumía con arrogancia. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)8 Estaba mirando los cuernos cuando surgió de entre ellos un cuerno pequeño, y fueron arrancados tres cuernos para dejarle lugar. Entonces vi en ese cuerno ojos parecidos a los ojos humanos y una boca que pronunciaba palabras insolentes. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19758 Estaba fijándome en los cuernos, y de pronto vi que otro cuerno pequeño despuntó entre ellos y que para hacerle sitio arrancaban tres de los cuernos primeros. Noté, además, que este cuerno tenía unos ojos como los de un hombre, y una boca que pronunciaba palabras grandilocuentes. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)8 Y mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí, en este cuerno había ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual8-12 »Mientras yo miraba los diez cuernos, de pronto le salió otro cuerno más pequeño, que al salir echó abajo a tres de ellos. A estos tres se les quitó el poder, pero se les dejó con vida, pues todavía no había llegado la hora de su muerte. Luego mataron al cuarto monstruo y echaron su cuerpo al fuego. El pequeño cuerno tenía ojos humanos, y mientras todo esto sucedía hablaba con mucho orgullo. »Vi que aparecieron unos tronos, y un Anciano tomó asiento. Su ropa era blanca como la nieve, y su pelo era blanco como la lana. Del trono y de sus ruedas brotaba un río de fuego. Miles y miles de personas adoraban al Anciano todo el tiempo. El Anciano se sentó para juzgar y abrió los libros. Ver Capítulo |