Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





2 Samuel 18:11 - La Biblia Textual 3a Edicion

11 Y Joab dijo al hombre que le había dado la noticia: Y viéndolo tú, ¿por qué no lo heriste allí derribándolo a tierra? Por mi parte te habría dado diez siclos de plata y un tahalí.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata, y un talabarte.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

11 —¿Qué? —preguntó Joab—. ¿Lo viste ahí y no lo mataste? ¡Te hubiera recompensado con diez piezas de plata y un cinturón de héroe!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Joab dijo al que le trajo la noticia: '¡Así que lo viste! ¿Y por qué no lo mataste allí mismo? Te habría dado diez piezas de plata y un cinturón'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Replicó Joab al hombre que le traía la noticia: 'Si lo has visto, ¿por qué no lo abatiste allí mismo a tierra? Yo te habría dado diez siclos de plata y un cinturón'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le heriste luego allí echándole a tierra? Yo te hubiera dado diez siclos de plata, y un talabarte.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Y Joab le dijo: —¡Pues lo hubieras matado! Si lo hubieras hecho, ya te habrías ganado diez monedas de plata y un cinturón.

Ver Capítulo Copiar




2 Samuel 18:11
5 Referencias Cruzadas  

Y lo vio cierto hombre e informó a Joab diciendo: ¡He aquí acabo de ver a Absalón colgando en un roble!


Pero el hombre respondió a Joab: Aunque se pesaran en mis manos mil siclos de plata, yo no extendería mi mano contra el hijo del rey, porque oyéndolo nosotros, el rey os dio órdenes a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: ¡Cuidad que nadie toque al joven Absalón!


Y a Amasa diréis: ¿No eres tú hueso mío y carne mía? ¡Así me haga Dios y aun me añada° si no has de ser jefe del ejército delante de mí todos los días, en lugar de Joab!


El enemigo persiguió mi alma, Ha postrado mi vida contra el suelo, Me ha hecho habitar en tinieblas, como los que hace tiempo han muerto.


Tales son las sendas del que es ávido de ganancia injusta, La cual quita la vida de sus dueños.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos