2 Reyes 12:9 - La Biblia Textual 3a Edicion9 Pero el sumo sacerdote Joiada tomó un cofre, le hizo un agujero en su tapa y lo puso junto al altar, a la derecha, según se entra en la Casa de YHVH, y los sacerdotes que guardaban la puerta depositaban allí toda la plata que era llevada a la Casa de YHVH. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19609 Mas el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha así que se entra en el templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente9 Luego el sacerdote Joiada tomó un cofre grande, le hizo un agujero en la tapa y lo puso al lado derecho del altar, en la entrada del templo del Señor. Los sacerdotes que cuidaban la entrada ponían dentro del cofre todas las contribuciones de la gente. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)9 Los sacerdotes aceptaron no recibir más ese dinero y de no tener más a su cargo la reparación del Templo. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19759 Renunciaron los sacerdotes a recibir dinero del templo y a encargarse de las reparaciones del templo. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)9 Mas el sacerdote Joiada tomó un arca, y le hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en la casa de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta, ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual9 9 (10) Entonces el sacerdote Joiadá tomó un cofre y le hizo un agujero en la tapa. Después fue al templo, llegó hasta donde estaba el altar, y colocó el cofre a la derecha. Los sacerdotes que cuidaban la entrada del templo ponían en el cofre todo el dinero que la gente llevaba. Ver Capítulo |
Y el rey ordenó al sumo sacerdote Hilcías, y a los sacerdotes de segundo orden,° y a los guardianes de la entrada, que sacaran del Santuario de YHVH todos los utensilios hechos para Baal, y para Asera, y para todo el ejército de los cielos, y los quemó fuera de Jerusalem, en los campos del Cedrón, y llevó sus cenizas a Bet-’El.