Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Samuel 2:15 - La Biblia Textual 3a Edicion

15 Asimismo, antes de quemar la grosura, el criado del sacerdote se acercaba y decía al que sacrificaba: Da al sacerdote carne para asar, porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Algunas veces el sirviente llegaba aun antes de que la grasa del animal fuera quemada sobre el altar. Exigía carne cruda antes de que hubiera sido cocida, para poder asarla.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

15 Incluso antes de que se quemara la grasa, llegaba el sirviente del sacerdote y decía al que estaba ofreciendo el sacrificio: 'Dame carne para asársela al sacerdote, él no aceptará carne cocida, sino únicamente carne para asarla'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Ya antes incluso de que se quemara la grasa, venía el criado del sacerdote y decía al que ofrecía el sacrificio: 'Dame la carne para asársela al sacerdote; porque no te aceptará carne cocida, sino cruda'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

Ver Capítulo Copiar




1 Samuel 2:15
8 Referencias Cruzadas  

No comáis de él nada crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.


Luego, el sacerdote los dejará consumir sobre el altar. Es un alimento de sacrificio ígneo de olor que apacigua. Toda la grasa pertenece a YHVH.


Porque los tales no sirven al Mesías nuestro Señor, sino a su propio vientre, y con palabras suaves y lisonjas seducen los corazones de los ingenuos.


cuyo fin es la perdición, cuyo dios es su vientre, y su gloria está en la vergüenza, los cuales piensan° sólo en lo terrenal.


Éstos son manchas° ocultas en vuestros ágapes,° que comiendo con vosotros sin temor,° se apacientan a sí mismos; ¡nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño tardío, sin fruto, dos veces muertos, desarraigados;


y de un golpe lo metía en la cazuela, o en la olla, o en el caldero, o en la marmita, y todo lo que el garfio sacaba lo tomaba el sacerdote para sí. De esta manera hacían con todo Israel, con los que iban allí a Silo.


Y si el hombre le respondía: Quémese primero la grosura, y después toma lo que desee tu alma; le decía: No, sino que me la darás ahora mismo; pues si no, la tomaré por la fuerza.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos