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Juan 14:13 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 Y todo lo que pidáis en mi Nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

13 Yo haré todo lo que ustedes me pidan. De ese modo haré que la gente vea, a través de mí, el poder que tiene Dios el Padre.

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Juan 14:13
36 Referencias Cruzadas  

Y todo cuanto pidáis en la oración con fe, lo obtendréis'.


Pedid y os darán; buscad y encontraréis; llamad y os abrirán.


Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis obtenido y se os concederá.


Pues bien, yo os digo: pedid y os darán; buscad, y encontraréis; llamad, y os abrirán.


Jesús exclamó: 'El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado;


Cuando Judas se fue, dijo Jesús: 'Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios en él.


Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.'


Respóndele Jesús: 'Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre, sino por mí.


No me habéis elegido vosotros, sino que yo os elegí, y os he puesto para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto sea permanente; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé.


Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será concedido.


Aquel día no me preguntaréis ya nada. De verdad os aseguro que si algo pedís al Padre, os lo dará en mi nombre.


Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,


Sin embargo, yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya. Pues, si no me fuera, no vendría a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré.


Jesús le respondió: 'Si conocieras el don de Dios: quién es el que te dice 'dame de beber', serías tú la que le habrías pedido y él te habría dado agua viva'.


pero el que beba del agua que yo le daré, ya no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le daré se convertirá, dentro de él, en manantial de agua que brote para vida eterna'.


Entonces Jesús, tomando la palabra, les dijo: 'De verdad os aseguro: nada puede hacer el Hijo por sí mismo, como no lo vea hacer al Padre; porque lo que éste hace, también, y de modo semejante, lo hace el Hijo.


El último día de la fiesta, que era el más solemne, Jesús, puesto de pie, exclamó con voz fuerte: 'Quien tenga sed venga a mí y beba.


Por eso, el que habla lenguas, ore para que se le conceda la interpretación.


porque por medio de él los unos y los otros tenemos acceso, en un solo Espíritu, al Padre.


en el cual tenemos la confiada libertad y el acceso seguro por medio de la fe en él.


Por esta razón, doblo mis rodillas ante el Padre,


Todo lo puedo en aquel que me da fuerzas.


Y todo lo que hagáis, de palabra o de obra, hacedlo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Por medio de el, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que celebran su nombre.


Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compartir el peso de nuestras debilidades, sino al contrario: tentado en todo, como semejante a nosotros, pero sin pecado.


De ahí que definitivamente pueda salvar a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder a favor de ellos.


Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, pídala a Dios, que la da a todos sencillamente y sin echárselo en cara, y se la dará.


Confesaos, pues, los pecados unos a otros; orad unos por otros para ser curados. La oración asidua del justo tiene mucho poder.


Servid también vosotros de piedras vivas para edificar una casa espiritual destinada a un sacerdocio santo que ofrece sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo.


Y lo que pidamos, lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.


Y ésta es la plena confianza que tenemos en él: que si pedimos algo según su voluntad, nos oye.


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