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Éxodo 34:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Y dijo: 'Ahora, mi Señor, si gozo de tu favor, dígnese mi Señor caminar con nosotros. Ciertamente, éste es un pueblo de dura cerviz, pero tú perdonarás nuestras faltas, nuestros pecados, y harás de nosotros tu heredad'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Entonces dijo: —Oh Señor, si de verdad cuento con tu favor, te ruego que nos acompañes en el viaje. Es cierto que el pueblo es terco y rebelde, pero te pido que perdones nuestra iniquidad y nuestros pecados. Tómanos como tu posesión más preciada.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 y dijo: 'Señor, si realmente me miras con buenos ojos, ven y camina en medio de nosotros; aunque sea un pueblo rebelde, perdona nuestras faltas y pecados, y recíbenos por herencia tuya.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 diciendo: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, oh Señor mío, te ruego mi Señor que, aunque somos pueblo de dura cerviz, vayas en medio de nosotros, perdones nuestra iniquidad y nuestro pecado y nos tomes por posesión tuya.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 y dijo: Si ahora, oh Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 diciendo: «¡Dios mío! ¡Dios mío! Si de veras me amas, acompáñanos. Es verdad que somos muy tercos, pero perdona nuestros pecados y acéptanos como tu pueblo».

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Éxodo 34:9
23 Referencias Cruzadas  

A Jacob eligió él para sí, a Israel para ser su propiedad.


Por tu nombre, Señor, perdona mis delitos, pues son grandes.


Libera tú a tu pueblo, bendice a tu heredad, apaciéntalos y guíalos por siempre.


Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él eligió por su heredad.


Entregó su pueblo ante la espada, se enojó con su heredad.


El Señor no deja solo a su pueblo ni abandona su heredad.


Ahora bien, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, seréis propiedad mía particular entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.


Y añadió Yahveh a Moisés: 'Bien veo que es un pueblo de dura cerviz.


Moisés dijo a Yahveh: 'Mira, tú me dices: 'Guía a este pueblo'. Pero no me has comunicado a quién enviarás conmigo. Me has dicho: 'Yo te conozco por tu nombre', y 'has obtenido mi favor'.


que guarda su benevolencia por mil generaciones, que tolera culpas, transgresiones y pecados, pero que no deja nada impune y castiga la falta de los padres en los hijos, y en los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación'.


Porque sabía que eres obstinado, que un tendón de hierro es tu cuello, y tu frente de bronce,


No es como la de éstos la porción de Jacob, porque él es quien formó el universo, y su tribu hereditaria es Israel. Yahveh Sebaot es su nombre.


¿Qué Dios hay como tú, que perdona el pecado, que pasa por alto la rebeldía del resto de su heredad? No persiste por siempre en su ira, porque se complace en la misericordia.


Pues así dice Yahveh Sebaot -cuya gloria me ha enviado- a las naciones que os despojan: quien os toca a vosotros me toca la niña de los ojos.


Perdona, pues, el pecado de este pueblo, según la grandeza de tu misericordia, como lo has soportado desde Egipto hasta aquí'.


y enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Y mirad: yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos'.


la parte de Yahveh fue su pueblo, Jacob, la porción de su heredad.


mientras que a vosotros os tomó Yahveh y os sacó del horno de hierro, de Egipto, para que fuerais el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.


Luego me postré ante Yahveh y, como antes, no comí pan ni bebí agua durante cuarenta días y cuarenta noches, por todos los pecados que habíais cometido al hacer el mal a los ojos de Yahveh hasta provocar su irritación.


Pero yo suplicaba a Yahveh, diciéndole: 'Señor Yahveh, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que redimiste por tu grandeza y sacaste de Egipto con mano fuerte.


Sin embargo, son tu pueblo, tu heredad, que sacaste fuera con tu gran poder y brazo tenso'.


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