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Éxodo 19:5 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Ahora bien, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, seréis propiedad mía particular entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Ahora bien, si me obedecen y cumplen mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra; porque toda la tierra me pertenece.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Ahora, pues, si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi propio pueblo entre todos los pueblos. Pues el mundo es todo mío,

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi pacto, entonces vosotros seréis objeto de mi predilección° entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Ahora pues, si obedeciereis mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 »Si ustedes obedecen mi pacto y cumplen con la parte que les toca, serán mi pueblo preferido entre todos los pueblos de la tierra. Toda la tierra me pertenece.

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Éxodo 19:5
54 Referencias Cruzadas  

Siguió Dios diciendo a Abrahán: 'Tú, por tu parte, guardarás mi alianza: tú, y tu descendencia después de ti, de generación en generación.


ya que tú los separaste como heredad tuya de entre todos los pueblos de la tierra, conforme declaraste por medio de tu siervo Moisés, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, ¡oh Señor Yahveh!'.


Tú has establecido a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre, de forma que tú, Yahveh, seas su Dios.


De su boca salen antorchas, centellas de fuego saltan de sus fauces.


¿Quién fue a su encuentro impunemente? ¡Nadie bajo la capa del cielo!


A Jacob eligió él para sí, a Israel para ser su propiedad.


De David. Salmo. Del Señor es la tierra y cuanto encierra, el orbe entero y cuanto en él habita.


Las sendas del Señor son, todas ellas, de amor y de verdad para los que guardan su alianza y sus revelaciones.


Y dijo: 'Si escuchas de veras la voz de Yahveh, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos; si prestas oído a sus mandatos y si guardas todas sus leyes, no te enviaré ninguna de las enfermedades con que he afligido a Egipto, porque yo soy Yahveh, el que te sana'.


Si lo escuchas y haces cuanto yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.


Tomó después el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, el cual exclamó: 'Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh y obedeceremos'.


Y dijo: 'Ahora, mi Señor, si gozo de tu favor, dígnese mi Señor caminar con nosotros. Ciertamente, éste es un pueblo de dura cerviz, pero tú perdonarás nuestras faltas, nuestros pecados, y harás de nosotros tu heredad'.


Yo os haré pueblo mío, y seré para vosotros vuestro Dios, y sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os librará de las cargas de Egipto.


Respondió Moisés: 'No puede ser así, porque lo que nosotros sacrificamos a Yahveh, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. Si ofreciéramos en presencia de los egipcios sacrificios que ellos mismos abominan, ¿no nos apedrearían?


Respondió Moisés: 'Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos a Yahveh, cesarán los truenos, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es de Yahveh.


Mi viña, la que es mía, la retengo. Para ti, Salomón, los mil siclos, y da doscientos a los guardas.


Si queréis obedecer, lo mejor del país comeréis;


Pero tú, Israel, siervo mío, Jacob a quien elegí, estirpe de Abrahán, mi amigo,


Pero ahora, así dice Yahveh, que te creó, Jacob, que te formó, Israel: 'No temas, pues te redimo, te llamo por tu nombre, eres mío.


Pues así dice Yahveh: a los eunucos que guardan mis sábados, eligen lo que yo quiero y se atienen a mi pacto,


No es como la de éstos la porción de Jacob, porque él es quien formó el universo, y su tribu hereditaria es Israel. Yahveh Sebaot es su nombre.


Pues como el cinturón se adapta a la cintura del hombre, así yo había hecho que se adaptara a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá -oráculo de Yahveh-, para que fueran mi pueblo, mi renombre, mi alabanza y mi adorno; pero no me escucharon'.


sino que sólo les impuse este precepto: 'Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo y andad por el camino que os señale para que os vaya bien'.


Pasé junto a ti y te vi. Era tu edad, la edad de los amores. Tendí entonces sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; te hice juramento, contraje una alianza contigo -oráculo del Señor Yahveh- y fuiste mía.


Yo os he dicho: 'Vosotros poseeréis su tierra, y os la doy para que toméis posesión de ella. Es una tierra que mana leche y miel'. Yo soy Yahveh, vuestro Dios, el que os he separado de los otros pueblos.


Sólo a vosotros conocí entre todas las familias de la tierra, por eso os castigaré por todas vuestras iniquidades.


¡Ay de los que viven tranquilos en Sión y de los que se sienten seguros en el monte de Samaría, hombres notables de la primera de las naciones, a quienes acude la casa de Israel!


Ellos serán para mí -dice Yahveh Sebaot- propiedad particular, el día en que yo actúe. Seré indulgente con ellos, como un hombre es indulgente con el hijo que le sirve.


pues del Señor es la tierra y todo lo que ella contiene.


Pero si alguno os dice: 'Esto ha sido ofrecido en sacrificio', no lo comáis, en atención al que os lo advirtió y a la conciencia.


Mira: de Yahveh, tu Dios, son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella;


bendición, si escucháis los mandamientos de Yahveh, vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;


porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh, tu Dios, y Yahveh te ha elegido de entre todos los demás pueblos de sobre la faz de la tierra para que seas el pueblo de su propiedad.


Pero no comeréis ninguna bestia muerta; se la darás a los forasteros que viven en tus ciudades o se la venderás a los extranjeros. Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh, tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.


Y Yahveh te ha hecho decir hoy que serás su pueblo en propiedad, conforme él te había dicho, y que guardarás todos sus mandamientos.


Yahveh te exaltará por encima de todas las naciones que él ha hecho, en gloria, en fama y en esplendor, y serás un pueblo consagrado a Yahveh, tu Dios, de acuerdo con lo que él te ha dicho.


Pero, en cambio, si de verdad escuchas la voz de Yahveh, tu Dios, y procuras practicar todos los mandamientos que yo te prescribo hoy, Yahveh, tu Dios, te exaltará por encima de todas las naciones de la tierra.


Yahveh te establecerá como pueblo consagrado a él, como te lo ha jurado, si guardas los mandamientos de Yahveh, tu Dios, y andas por sus caminos.


mientras que a vosotros os tomó Yahveh y os sacó del horno de hierro, de Egipto, para que fuerais el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.


Yahveh, nuestro Dios, concluyó con nosotros una alianza en el Horeb.


Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh, tu Dios. Es Yahveh, tu Dios, quien te ha escogido de entre todos los pueblos de la tierra para que seas pueblo de su propiedad.


Sin embargo, son tu pueblo, tu heredad, que sacaste fuera con tu gran poder y brazo tenso'.


el cual se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad y para purificarnos, haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio, dedicado a buenas obras.


Por la fe Abrahán obedeció cuando se le llamó para ir a un lugar que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde iba.


No será como la alianza que sellé con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos del país de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi alianza, también yo me desinteresé de ellos -dice el Señor.


El pueblo respondió a Josué: '¡A Yahveh, nuestro Dios, serviremos, y obedeceremos su voz!'.


Vosotros, en cambio, sois linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las magnificencias del que os llamó de las tinieblas a su maravillosa luz.


Pero Samuel replicó: '¿Acaso se complace Yahveh en los holocaustos y en los sacrificios tanto como en la obediencia a la voz de Yahveh? Mira: la obediencia es mejor que el sacrificio, y la docilidad mejor que el sebo de carneros.


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