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Esdras 1:4 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Y a todo el resto de ese pueblo, dondequiera que resida, ayúdenle las gentes del lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de donativos voluntarios, para el templo de Dios que está en Jerusalén'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 En el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 En todo lugar donde se encuentren estos sobrevivientes, que la gente del lugar les proporcione plata, oro, bienes, ganado y también ofrendas voluntarias para el Templo de Dios, que está en Jerusalén.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde viva, que lo ayuden sus vecinos con plata y con oro, y con bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para la Casa de Dios que está en Jerusalem.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y a cualquiera que hubiere quedado de todos los lugares donde peregrinare, los hombres de su lugar ayúdenle con plata y oro, bienes y ganado; además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.

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Esdras 1:4
15 Referencias Cruzadas  

Yo sé, oh Dios mío, que tú sondeas los corazones y amas la rectitud; por eso con rectitud de corazón te he ofrecido espontáneamente todo esto, y ahora veo con alegría que tu pueblo, aquí presente, te ofrece por su propia voluntad sus dones.


Además, en mi amor por la casa de mi Dios, entrego el oro y la plata que poseo al templo de mi Dios, además de lo que he preparado para el templo santo, a saber:


El pueblo se alegró por aquellos donativos voluntarios, porque los habían ofrecido de todo corazón y espontáneamente a Yahveh. También el rey David sintió una inmensa alegría.


El levita Coré, hijo de Yimná, portero de la puerta oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a Dios y de distribuir las ofrendas reservadas a Yahveh y las cosas sacratísimas.


Quien de vosotros pertenezca a su pueblo, ¡que Dios sea con él! Suba, pues, a Jerusalén, para reedificar el templo de Yahveh, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén.


Entonces, los cabezas de familia de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos cuyo ánimo había despertado Dios, se mostraron dispuestos a subir, para reconstruir el templo de Yahveh en Jerusalén.


¡Oh Yahveh, Dios de nuestros padres! Tú eres bueno, pues has hecho que quedáramos un resto de rescatados como éste que está aquí. Henos aquí ante ti con nuestras culpas, aunque no podemos mantenernos así en tu presencia'.


Todos los israelitas, hombres y mujeres a quienes la generosidad de su corazón movía a contribuir a la obra que Yahveh, por mediación de Moisés, había ordenado hacer, aportaron una contribución generosa a Yahveh.


Un resto volverá, el resto de Jacob, al Héroe Divino.


He venido, al cabo de muchos años, a traer limosnas a los de mi nación y a ofrecer oblaciones.


Ayudaos los unos a llevar las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo.


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