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Eclesiastés 2:3 - Nueva Version Internacional

Eclesiastés 2:3

Quise luego hacer la prueba de entregarme al vino si bien mi *mente estaba bajo el control de la sabiduría, y de aferrarme a la *necedad, hasta ver qué de bueno le encuentra el hombre a lo que hace bajo el cielo durante los contados días de su vida.

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Eclesiastés 2:3 - Reina Valera 1960

Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.

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Eclesiastés 2:3 - Traducción en Lenguaje Actual

Hice luego la prueba de beber mucho vino y de cometer las más grandes tonterías. Quería ver qué de bueno le encuentra la gente a sus pocos años de vida en este mundo. Pero hice esto sabiendo lo que hacía. Nunca perdí el control de la situación.

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Eclesiastés 2:3 - Biblia de las Americas

Consideré en mi mente cómo estimular mi cuerpo con el vino, mientras mi mente me guiaba con sabiduría, y cómo echar mano de la insensatez, hasta que pudiera ver qué hay de bueno bajo el cielo que los hijos de los hombres hacen en los contados días de su vida.

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Eclesiastés 2:3 - Dios habla hoy

Con mi mente bajo el control de la sabiduría, quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre[2] durante sus contados días en este mundo.

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Eclesiastés 2:3 - Nueva Traducción Viviente

Después de pensarlo bien, decidí alegrarme con vino. Y mientras seguía buscando sabiduría, me aferré a la insensatez. Así traté de experimentar la única felicidad que la mayoría de la gente encuentra en su corto paso por este mundo.

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Eclesiastés 2:3 - Palabra de Dios para Todos

Así que decidí llenar mi cuerpo de vino mientras llenaba mi mente de sabiduría. Traté de hacer esa tontería porque quería ver si ese era el único bien que el ser humano puede encontrar para disfrutar en su corta vida.

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Eclesiastés 2:3 - Biblia de Jerusalén 1998

Traté de regalar mi cuerpo con vino, mientras guiaba mi reflexión con sabiduría, y de entregarme a la necedad hasta ver en qué consistía la felicidad de los humanos, lo que hacen bajo el cielo durante los contados días de su vida.

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Eclesiastés 2:3 - Kadosh Israelita Mesiánica

Examiné mi mente en cuanto a gratificar a mi cuerpo con vino, y con mi corazón aun guiándome con sabiduría, cómo perseguir regocijo; mi objetivo era encontrar qué era lo mejor para la gente hacer durante el corto tiempo que ellos tienen debajo del cielo para vivir.[8]

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