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1 Juan 3:21 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

21 Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Queridos amigos, si no nos sentimos culpables, podemos acercarnos a Dios con plena confianza.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Amadísimos, si nuestra conciencia no nos condena, tenemos plena confianza en Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 Amados, si el corazón no nos condena, confianza tenemos para con Dios,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 Queridos míos, si la conciencia no reprende, tenemos plena confianza en Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos para con Dios;

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1 Juan 3:21
17 Referencias Cruzadas  

En el Todopoderoso te deleitarás; ante Dios levantarás tu rostro.


Insistiré en mi inocencia; no cederé. Mientras viva, no me remorderá la conciencia.


Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón.


Así que la convicción que tengas tú al respecto, mantenla como algo entre Dios y tú. Dichoso aquel a quien su conciencia no lo acusa por lo que hace.


Porque, aunque la conciencia no me remuerde, no por eso quedo absuelto; el que me juzga es el Señor.


Para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre vosotros, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana, sino a la gracia de Dios.


En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.


Quiero, pues, que en todas partes los hombres oren, levantando las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas.


Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura.


Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.


Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida.


Queridos hermanos, lo que os escribo no es un mandamiento nuevo, sino uno antiguo que habéis tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oísteis.


Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.


que, aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.


Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor,


Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.


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