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Mateo 1:19 - Biblia Nueva Traducción Viviente

19 José, su prometido, era un hombre justo y no quiso avergonzarla en público; por lo tanto, decidió romper el compromiso en privado.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Y José su marido, que era justo, pero no quería denunciarla, se propuso repudiarla en secreto.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 José, su esposo, que era un hombre recto, no quiso denunciarla sino que determinó repudiarla en privado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 y José su marido, como era un hombre justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

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Mateo 1:19
15 Referencias Cruzadas  

Unos tres meses después, le dijeron a Judá: —Tu nuera Tamar se ha comportado como una prostituta y ahora, como consecuencia, está embarazada. —¡Sáquenla y quémenla! —ordenó Judá.


Este es el relato de Noé y su familia. Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo, y anduvo en íntima comunión con Dios.


»Si un hombre tiene sexo con una esclava cuya libertad nunca ha sido comprada, pero está prometida a otro en matrimonio, este deberá pagar a su amo la compensación total. Pero ya que la mujer no es libre, ni el hombre ni la esclava serán condenados a muerte.


»Si un hombre comete adulterio con la esposa de su vecino, tanto el hombre como la mujer que cometieron adulterio serán ejecutados.


—Bueno, él lo permitió —contestaron—. Dijo que un hombre puede darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla.


porque Herodes respetaba a Juan y lo protegía porque sabía que era un hombre bueno y santo. Herodes se inquietaba mucho siempre que hablaba con Juan, pero aun así le gustaba escucharlo.


En ese tiempo, había en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era justo y devoto, y esperaba con anhelo que llegara el Mesías y rescatara a Israel. El Espíritu Santo estaba sobre él


Ellos dijeron: —Nos envió Cornelio, un oficial romano. Es un hombre devoto y temeroso de Dios, muy respetado por todos los judíos. Un ángel santo le dio instrucciones para que vayas a su casa a fin de que él pueda escuchar tu mensaje.


Cuando amaneció, no reconocieron la costa, pero vieron una bahía con una playa y se preguntaban si podrían llegar a la costa haciendo encallar el barco.


Como estaba tan seguro de su comprensión y confianza, quise darles una doble bendición al visitarlos dos veces:


»Pero supongamos que las acusaciones del hombre son ciertas, y puede demostrar que la mujer no era virgen.


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