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2 Corintios 3:3 - Dios habla hoy

2 Corintios 3:3

y se ve claramente que ustedes son una carta escrita por Cristo mismo y entregada por nosotros; una carta que no ha sido escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; una carta que no ha sido grabada en tablas de piedra, sino en corazones humanos.

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2 Corintios 3:3 - Reina Valera 1960

siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

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2 Corintios 3:3 - Traducción en Lenguaje Actual

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2 Corintios 3:3 - Nueva Version Internacional

Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida* por nosotros, escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones.

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2 Corintios 3:3 - Biblia de las Americas

siendo manifiesto que sois carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos.

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2 Corintios 3:3 - Nueva Traducción Viviente

Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos.

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2 Corintios 3:3 - Palabra de Dios para Todos

Ustedes demuestran que son una carta de Cristo escrita por nosotros, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está escrita en tablas de piedra, sino en el corazón de los hombres.

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2 Corintios 3:3 - Biblia de Jerusalén 1998

Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.

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2 Corintios 3:3 - Kadosh Israelita Mesiánica

Ustedes manifiestan claramente que son una carta del Mashíaj puestos a nuestro cuidado, escrita no con tinta, sino por el Ruaj HaKodesh; no en tablas de piedra, sino en corazones humanos.

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