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Deuteronomio 9:21 - Biblia de las Americas

Deuteronomio 9:21

Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzándolo hasta que quedó tan fino como el polvo; y eché su polvo al arroyo que bajaba del monte.

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Deuteronomio 9:21 - Reina Valera 1960

Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo desmenucé moliéndolo muy bien, hasta que fue reducido a polvo; y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte.

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Deuteronomio 9:21 - Traducción en Lenguaje Actual

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Deuteronomio 9:21 - Nueva Version Internacional

Luego agarré el becerro que ustedes se fabricaron, ese ídolo que los hizo pecar, y lo quemé en el fuego; lo desmenucé y lo reduje a polvo fino, y arrojé el polvo al arroyo que baja de la montaña.

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Deuteronomio 9:21 - Dios habla hoy

luego agarré el becerro que ustedes se habían hecho y con el cual pecaron, y lo arrojé al fuego, y después de molerlo hasta convertirlo en polvo, lo eché al arroyo que baja del monte.

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Deuteronomio 9:21 - Nueva Traducción Viviente

Así que tomé el pecado de ustedes —o sea, el becerro que habían hecho—, lo derretí en el fuego y luego lo molí hasta que quedó hecho polvo, y después lo arrojé en el arroyo que baja del monte.

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Deuteronomio 9:21 - Palabra de Dios para Todos

Luego tomé ese objeto horrible que ustedes habían hecho, el becerro, y lo quemé en el fuego, lo rompí en pedazos y lo molí hasta que quedó hecho polvo. Luego tiré ese polvo al arroyo que bajaba del monte.

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Deuteronomio 9:21 - Biblia de Jerusalén 1998

Y vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, lo tomé y lo quemé en el fuego; lo hice pedazos, lo trituré hasta que quedó reducido a polvo, y tiré el polvo al torrente que baja de la montaña.

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Deuteronomio 9:21 - Kadosh Israelita Mesiánica

Yo tomé el pecado de ustedes, el becerro que habían hecho, y lo quemé en el fuego, lo golpee en pedazos, y lo machaqué aún para hacer los pedazos más pequeños, hasta que eran tan finos como polvo; entonces eché el polvo en el arroyo que baja de la montaña.

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