1 Cántico. Salmo de Asaf4. 2 No permanezcas silencioso, ¡oh Dios! no enmudezcas, no te aquietes, ¡oh Dios! 3 Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen. 4 Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos. 5 Dicen: “Venid y borrémoslos de entre las naciones; no haya más memoria del nombre de Israel.” 6 Pues todos a una se han confabulado, se han ligado estrechamente contra ti: 7 las tiendas de Edom y los ismaelitas, Moab y los agarenos, 8 Gebal, Amón y Amalee, los filisteos con los habitantes de Tiro. 9 También se ha unido a ellos Asur, dando su brazo a los hijos de Lot. Seláh. 10 Hazles como hiciste a Madián, a Sisara, a Yabín en el to -rrente Cisón, 11 que fueron exterminados en Endor y vinieron a ser estiércol de la tierra. 12 Trata a éstos y a sus jefes como a Oreb y a Zeb, corno a Zebaj y a Salmaná y a todos sus príncipes, 13 que dijeron: “¡Apoderémonos de las moradas de Dios!” 14 Trátalos, Dios mío, como a hoja arrastrada por el torbellino, como a pajuela llevada por el viento;' 15 como abrasa el fuego la selva y como quema la llama los montes, 16 persigúelos así con tu tormenta, atérralos con tu huracán. 17 Cubre su rostro de ignominia y busquen tu nombre, ¡oh Yahvé! 18 Sean para siempre confundidos y aterrados, sean llenos de vergüenza y perezcan, |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©