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Salmos 73 - Biblia Nacar-Colunga Biblia Nacar-Colunga
Salmos 73

1 Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para el hombre recto, para los limpios de corazón!

2 Estaban a punto de deslizarse mis pies, por nada resbalaban mis pasos,

3 pues tuve envidia de los insensatos viendo la paz de los impíos.

4 Pues no hay para ellos tormentos; están sanos y rollizos.'

5 No tienen parte en las humanas aflicciones y no son atribulados como los otros hombres.

6 Por eso la soberbia los ciñe como collar, y los cubre la violencia como vestido.

7 Sus ojos se les saltan de puro gordos y dejan traslucir los antojos del corazón.

8 Motejan y hablan malignamente, y altaneramente declaran sus propósitos perversos.

9 Ponen su boca en el cielo, y su lengua se agita por la tierra.

10 Por eso el pueblo se vuelve tras ellos, y e sorben ? boca, llena esas aguas,

11 Y dicen: “¿Lo sabe acaso Dios, lo conoce el Altísimo?”

12 Helos ahí: son impíos, pero tranquilos constantemente aumentan la fortuna.

13 En vano, pues, he conservado limpio mi corazón y he lavado mis manos en la inocencia;'

14 y fui flagelado de continuo y castigado cada mañana.

15 Pero si dijere: “Hablaré como ellos,” renegaría de la generación de tus hijos.

16 Púseme a pensar para entender esto, pues era cosa ardua a mis ojos;'

17 hasta que penetré en el misterio de Dios y puse atención a sus postrimerías.

18 Ciertamente los pones tú en resbaladero y los precipitas en la ruina.

19 ¡Cómo en un punto son asolados! Acaban, y son consumidos por el espanto.

20 Son como sueño del que se despierta; y tú, Señor, cuando despertares, despreciarás su apariencia.'

21 Cuando se exacerbaba mi corazón y sentía un aguijón en mis riñones,

22 es porque era un necio y no sabía nada; era para ti como un bruto animal.'

23 Pero yo estaré siempre a tu lado, pues tú me has tomado de la diestra.

24 Me gobiernas con tu consejo y al fin me acogerás en gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Fuera de ti, en nada me complazco sobre la tierra.

26 Desfallece mi carne y mi corazón; la roca de mi corazón y mi porción es Dios por siempre.'

27 Porque los que se alejan de ti perecerán; arruinas a cuantos te son infieles.'

28 Pero mi bien es estar apegado a Dios, tener en el Señor Yahvé refugio para poder anunciar todas tus obras (en las puertas de la hija de Sión).

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Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©