1 Al maestro del coro. Sobre las cuerdas. Salmo de David. 2 Oye, ¡oh Dios! mi clamor, atiende a mi oración. 3 Desde el cabo de la tierra clamo a ti cuando se angustia mi corazón. Elévame sobre la roca y dame el reposo, 4 pues tú eres mi refugio, la torre fortificada frente al enemigo. 5 Sea yo tu huésped por siempre en tu tabernáculo, me acogeré al amparo de tus alas. Selah. 6 Pues tú, ¡oh Dios! has escuchado mis votos y me diste la heredad de los que temen tu nombre. 7 Añade días a los días del rey, y sus años (duren) de generación en generación. 8 Siéntese siempre a la presencia de Dios y guárdenle la benevolencia y la fidelidad. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©