1 Canto para la consagración del templo. Salmo de David. 2 Quiero ensalzarte, ¡oh Yahvé! porque me has puesto en salvo y no has alegrado a mis enemigos por causa mía. 3 Yahvé, mi Dios, clamé a ti, y tú me curaste. 4 ¡Oh Yahvé! has sacado mi alma del seol, me has hecho revivir de entre los que bajan a la fosa. 5 Cantad a Yahvé vosotros, sus piadosos, y ensalzad su santo recuerdo. 6 Porque un instante dura su cólera, y su benevolencia es de por vida. Alberga la tarde llantos, mas a la mañana está la exultación. 7 Yo dije en mi prosperidad: “No seré jamás conmovido.” 8 Tú, ¡oh Yahvé! por tu benevolencia me asegurabas honor y fortaleza, Apenas escondiste tu rostro, fui conturbado. 9 A ti clamé, ¡oh Yahvé! y a Yahvé pedí piedad. 10 ¿Qué provecho hay en mi sangre, en que yo descienda a la fosa? ¿Te alabará el polvo? ¿Cantará tu fidelidad? 11 Escúchame, Yahvé, y ten piedad de mí. Vino Yahvé en mi socorro. 12 Mudaste mi lamentación en júbilo, desataste mi saco y me ceñiste de exultación. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©