1 Salmo de David. Es Yahvé mi pastor; nada me falta.' 2 Me hace recostar en verdes pastos y me lleva a frescas aguas. 3 Recrea mi alma, me guía por las rectas sendas por amor de su nombre. 4 Aunque haya de pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque tú estás conmigo. Tu clava y tu cayado son mis consuelos. 5 Tú dispones ante mí una mesa enfrente de mis enemigos. Derramas el óleo sobre mi cabeza, y mi cáliz rebosa. 6 Sólo bondad y benevolencia me acompañan todos los días de mi vida; y moraré en la casa de Yahvé por dilatados días.' |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©