1 ¡Aleluya! Alaba, alma mía, a Yahvé. 2 Alabe yo a a Yahvé en mi vida, cante salmos a mi Dios mientras exista. 3 No confiéis en los príncipes, en los hijos del hombre, que no salvan. 4 Sale su espíritu y torna a la tierra, y en ese día perecen todos sus designios. 5 Bienaventurado aquel cuyo auxilio es el Dios de Jacob, cuya esperanza es Yahvé, su Dios. 6 Hacedor de cielos y tierra, del mar y cuanto en ellos hay, que guarda fidelidad eternamente. 7 Hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. Yahvé libra a los presos. 8 Yahvé abre los ojos a los ciegos; Yahvé yergue a los encorvados; Yahvé ama a los justos.' 9 Yahvé guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda, pero trastorna las sendas de los impíos. 10 Reina Yahvé por la eternidad, tu Dios, ¡oh Sión! de generación en generación. ¡Aleluya! |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©