1 Exultará el desierto y la tierra árida, se regocijará la estepa como un narciso, 2 Florecerá y exultará y dará cantos de triunfo; le será dada la gloria del Líbano, la magnificencia del Carmelo y del Sarón; ellos verán la gloria de Yahvé y la magnificencia de nuestro Dios.' 3 Fortaleced las manos desfallecidas y afianzad las rodillas vacilantes. 4 Decid a los apocados de corazón: ¡Valor! No temáis, he ahí nuestro Dios. Viene la venganza, viene la retribución de Dios, viene El mismo, y os salvará, 5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, se abrirán los oídos de los sordos. 6 Entonces saltará el rengocomo un ciervo, y la lengua de los mudos cantará gozosa. Porque brotarán aguas en el desierto, y torrentes en la estepa. 7 Y la tierra abrasada se convertirá en estanque, y el suelo árido en fuentes. Lo que fue morada y cubil de chacales, se cubrirá de cañas y juncos. 8 Y habrá allí una calzada y camino, que se llamará la vía santa; nada impuro pasará por ella. El mismo guiará al caminante, y los simples no se descarriarán.' 9 No habrá allí leones, ni fiera alguna subirá. Por ella marcharán los redimidos 10 y volverán los rescatados de Yahvé. Vendrán a Sión con gritos de júbilo, y alegría eterna será sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, y huirán la tristeza y los llantos. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©