»Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo».
Juan 16:3 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022 Actuarán de este modo porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Biblia Nueva Traducción Viviente Eso se debe a que nunca han conocido ni al Padre ni a mí. Biblia Católica (Latinoamericana) Y actuarán así porque no conocen ni al Padre ni a mí. La Biblia Textual 3a Edicion Y harán esto porque no conocieron al Padre ni a mí. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y esto os harán, porque no han conocido al Padre, ni a mí. |
»Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo».
Los tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.
»Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco y estos reconocen que tú me enviaste.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Ellos preguntaron: —¿Dónde está tu padre? Jesús respondió: —Ustedes no me conocen a mí ni a mi Padre. Si me conocieran, también conocerían a mi Padre.
aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes; pero lo conozco y cumplo su palabra.
»Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia.
Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús.
Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia.
Todo el que niega al Hijo no tiene al Padre; el que confiese al Hijo tiene también al Padre.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente, porque no lo conoció a él.
También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo, que es Dios Verdadero y vida eterna.