Bienaventurado el hombre que está siempre temeroso de ofender a Dios; pero el de corazón duro y descuidado se precipitará en la maldad.
Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.
Benditos los que tienen temor de hacer lo malo, pero los tercos van directo a graves problemas.
Feliz el que nunca pierde el temor: el que endurece su conciencia caerá en la desgracia.
¡Dichoso el hombre que teme siempre! Pero el contumaz caerá en la desgracia.
Feliz el hombre que siempre abriga temor; quien endurece su corazón caerá en la desgracia.
Bienaventurado el hombre que siempre teme; mas el que endurece su corazón, caerá en el mal.