Ester 8:11 - Biblia Torres Amat 1825 Les mandó también el rey que en cada ciudad fuesen a estar con los judíos, y les ordenasen unirse todos para defender sus vidas, y matar y acabar con todos sus enemigos, sin perdonar a las mujeres, ni a los hijos, ni a las casas, saqueando sus bienes. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, Biblia Nueva Traducción Viviente El decreto del rey les daba autoridad a los judíos de todas las ciudades para unirse y defender su vida. Se les permitía matar, masacrar y aniquilar a cualquiera, de cualquier nacionalidad o provincia, que los atacara a ellos o a sus esposas e hijos. También podían apoderarse de los bienes de sus enemigos. Biblia Católica (Latinoamericana) En esas cartas el rey autorizaba a los judíos, en cada ciudad, a juntarse y a defender sus vidas. Podían aplastar, matar y exterminar junto con sus mujeres e hijos a todos los que los atacasen con armas, en la provincia que fuera; y también podían apoderarse de sus bienes. La Biblia Textual 3a Edicion en las cuales el rey permitía que los judíos de cada ciudad se reunieran para defender sus vidas, y destruyeran, mataran y exterminaran a cualquier gente armada del pueblo o provincia que los hostilizara,° incluidos niños y mujeres, y tomaran sus despojos por botín Biblia Serafín de Ausejo 1975 Por estas cartas concedía el rey a los judíos de cualquier ciudad autorización para reunirse y defender sus vidas, para destruir y matar y exterminar a todas las gentes de cualquier pueblo o provincia que los hostigara, incluso a niños y mujeres y para apoderarse de sus bienes como botín. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y en ellas el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reunieran y estuvieran a la defensa de su vida, prestos a destruir, y matar, y acabar con todo ejército de pueblo o provincia que los atacara, aun a los niños y a las mujeres, y que tomaran de ellos el despojo, |