¡Cuán bienaventurado es el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están las sendas!°
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.
¡Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor, los que se proponen caminar hasta Jerusalén!
Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú y que gustan de subir hasta ti.
Dichosos los que habitan en tu casa, para alabarte sin cesar. Selah
Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
5 (6) ¡Qué felices son los que de ti reciben fuerzas, y de todo corazón desean venir hasta tu templo!