La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Salmos 102:8 - La Biblia Textual 3a Edicion

Mis enemigos me afrentan cada día, Mis escarnecedores me maldicen.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Cada día me afrentan mis enemigos; Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Mis enemigos se burlan de mí día tras día; se mofan de mí y me maldicen.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Todo el día me insultan mis enemigos, los que me adulan maldicen de mí.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

siempre en vela, como pájaro solitario sobre el techo.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Cada día me afrentan mis enemigos; los que contra mí se enfurecen se han conjurado contra mí.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 (9) No pasa un solo día sin que mis enemigos me ofendan; ¡hasta me echan maldiciones!

Ver Capítulo
Otras versiones



Salmos 102:8
15 Referencias Cruzadas  

¿Para qué se sublevan° las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas?


Mis enemigos dicen mal de mí: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?


A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del malvado, Porque vierten iniquidad sobre mí, y me persiguen con furia.


El oprobio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado, Esperé compasión, y no la hubo, Y consoladores, pero ninguno hallé.


He considerado los días desde el principio, Los años de los siglos.


Acuérdate° de que tus enemigos han afrentado, oh YHVH, Han afrentado las pisadas de tu ungido.


Vuestro nombre será dejado para cuando Mis escogidos maldigan, diciendo: ¡Que Adonay YHVH te mate igual que a ellos!,° Y Él llamará a sus siervos por otro nombre.


y dará origen a una maldición que se correrá entre los cautivos de Judá que están en Babilonia, que dirá: ¡YHVH haga contigo como con Acab y Sedequías, a quienes el rey de Babilonia asó al fuego!


Pero ellos se llenaron° de ira, y discutían unos con otros lo que pudieran hacer a Jesús.


Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forzaba a blasfemar, y locamente enfurecido° contra ellos, los perseguía aun hasta en las ciudades extranjeras.°


Al oír estas cosas, se enfurecieron en sus corazones y crujían los dientes contra él.


Porque ni aun el Mesías se agradó a sí mismo; al contrario, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.°