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Miqueas 3:3 - La Biblia Textual 3a Edicion

Que coméis la carne de mi pueblo, Y desolláis su piel, y rompéis sus huesos, Que lo cortáis como carne para la olla, Como carne para el caldero.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Sí, devoran la carne de mi pueblo, le arrancan la piel y le rompen los huesos. Los cortan en pedazos, como carne para la olla.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Ustedes pueden comerse la carne de mi pueblo, partir sus huesos y echarlos a la olla,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Quienes devoran la carne de mi pueblo, desuellan la piel que los recubre, le rompen los huesos y los descuartizan como para la olla o como carne que se echa en la caldera,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos y les quebráis sus huesos, y los hacéis pedazos como para la olla, y como carne en caldero.

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Otras versiones



Miqueas 3:3
11 Referencias Cruzadas  

¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comieran pan, Y a YHVH no invocan?


Cuando se juntaron contra mí los malignos para devorar mis carnes, mis adversarios y mis enemigos tropezaron y cayeron.


Hay quien tiene dientes como espadas y muelas como cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra y a los necesitados de entre los hombres.


YHVH vendrá a juicio contra los ancianos y príncipes de su pueblo, Porque vosotros habéis devastado° la viña, Y el despojo de los pobres está en vuestras casas.


¿Qué es esto? ¿Trituráis a mi pueblo? ¿Moléis el rostro de los desvalidos? Oráculo de Adonay YHVH Sebaot.


pues andan diciendo: No es tiempo ahora de edificar casas. ¡Ésta es la olla y nosotros la carne!


Echa en ella los trozos que le pertenecen: Trozos selectos, la pierna y la espaldilla, Llénala de huesos escogidos.


Oíd esto vosotros, los que pisoteáis al menesteroso y destruís° a los pobres de la tierra,


Antaño, mi pueblo se alzaba contra el enemigo, Hoy arrancáis el manto y el vestido al que transita confiado, Al que no viene en son de guerra.


Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos,° que no dejan hueso para la mañana.