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Miqueas 1:4 - La Biblia Textual 3a Edicion

Debajo de Él los montes se derretirán como cera junto al fuego, Los valles se resquebrajarán como agua precipitada por la torrentera.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Las montañas se derriten debajo de sus pies y se derraman sobre los valles como cera en el fuego, como agua que desciende de una colina.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

A su paso se desmoronan las montañas y los valles se hunden como cera ante el fuego o como el agua que se escurre por la pendiente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Los montes se funden bajo sus pies, los valles se hienden como cera ante el fuego, como aguas despeñadas por una torrentera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y debajo de Él se derretirán las montañas, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Cuando ponga mis pies sobre las montañas, ellas se derretirán como la cera en el fuego, y los valles se partirán en dos, como se parten las montañas cuando los ríos bajan por ellas.

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Otras versiones



Miqueas 1:4
12 Referencias Cruzadas  

Se conmocionan las naciones, Tambaléanse los reinos, Al dar su voz, se derrite la tierra.


¡Disípense como se disipa el humo! Como la cera se derrite ante el fuego, Así perezcan los malvados ante la presencia de Dios.


Ante la presencia de YHVH las montañas se derriten como cera, Delante del Señor de toda la tierra.


Porque Adonay YHVH Sebaot, es Aquel que toca la tierra, y ésta se derrite, Y todos los que la habitan lloran a los muertos, Y toda ella se levanta como el Nilo, Y como el río de Egipto, se hunde nuevamente.


h Ante Él tiemblan las montañas, Los collados se derriten, w Ante su presencia se pone de pie la tierra, El mundo y todos los que en él habitan.


Te ven las montañas, y tiemblan; El turbión de aguas se desencadena, El abismo deja oír su voz, y eleva en alto sus manos.


Se detiene y mide la tierra, Lanza una mirada, Y hace estremecer a las naciones. Las montañas antiguas se desmoronan, Se hunden los montes de antaño, Pero sus sendas son sendas eternas.


Aquel día sus pies se posarán sobre el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalem, al oriente, y el monte de los Olivos será partido por el medio, quedando un gran valle del levante al poniente: la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.


Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, ante cuyo rostro huyeron la tierra y el cielo, y no fue hallado lugar para ellos.


Cuando saliste de Seír, oh YHVH, Cuando avanzaste desde el campo de Edom, La tierra se estremeció, los cielos destilaron, Y las nubes gotearon agua.