Y Absalón vivió dos años enteros en Jerusalem pero no veía el rostro del rey.
Mateo 18:10 - La Biblia Textual 3a Edicion Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.° Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Biblia Nueva Traducción Viviente »Cuidado con despreciar a cualquiera de estos pequeños. Les digo que, en el cielo, sus ángeles siempre están en la presencia de mi Padre celestial. Biblia Católica (Latinoamericana) Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuidado con despreciar a uno solo de estos pequeños; porque os aseguro que sus ángeles en el cielo están viendo constantemente el rostro de mi Padre celestial. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre la faz de mi Padre que está en el cielo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Recuerden: No desprecien a ninguno de estos pequeños, porque a ellos los cuidan los ángeles del cielo. |
Y Absalón vivió dos años enteros en Jerusalem pero no veía el rostro del rey.
Y él° dijo: Por eso, oíd la palabra de YHVH: Vi a YHVH sentado en su trono, y al ejército de los cielos alrededor de Él, a su diestra y a su siniestra.
(de quienes los más cercanos eran Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, los siete príncipes de Persia y Media, quienes veían el rostro del rey° y se sentaban los primeros en el reino) consultó a los sabios que conocían los tiempos,° diciendo:
Aquel ante cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a YHVH. El que jurando aun en perjuicio suyo, No por eso deja de cumplir.
En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos,
°¡Oh espada, levántate contra mi pastor, Y contra el hombre compañero mío!, dice YHVH Sebaot. ¡Hiere al pastor, y sean dispersadas las ovejas, Y volveré mi mano contra los pequeñitos!
Porque ¿quién es el que desprecia el día de modestos comienzos?° ¡Se alegrarán y verán la plomada° en mano de Zorobabel! Aquéllas siete son los ojos de YHVH que recorren toda la tierra.
Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a Miriam tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
No quebrará la caña cascada, Ni apagará la mecha que humea, Hasta que° saque a victoria el juicio.
Así también, no es la voluntad ante vuestro Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños.
Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de asno,° y lo hundieran en lo profundo del mar.
Después que ellos regresaron, he aquí un ángel del Señor se aparece en sueños a José, diciendo: Al levantarte, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga, porque Herodes está buscando al niño para destruirlo.
Pero cuando Herodes murió, he aquí un ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto,
Y enviará a sus ángeles con gran° trompeta, y reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, de un extremo al otro extremo de los cielos.
Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel,° que asisto en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y anunciarte estas buenas nuevas.
El que os oye, me oye° a mí, y el que os rechaza, me rechaza a mí, y el que me rechaza, rechaza al que me envió.
Sucedió entonces que murió el mendigo y fue° llevado por los ángeles al seno de Abraham. Y murió también el rico y fue sepultado.
como a la hora novena° del día, vio claramente en una visión a un ángel de Dios yendo hacia° él, que le decía: ¡Cornelio!
Ellos le dijeron: ¡Estás loca! Pero ella insistía en que era° así. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!
Y al instante (porque no dio la gloria a Dios) un ángel del Señor lo hirió y expiró comido de gusanos.
Porque esta noche ha estado conmigo un ángel del Dios de quien soy y al cual sirvo,
Pero un ángel del Señor abrió de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo:
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O también tú, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios.°
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tropiece° tu hermano.
Así que, nosotros los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
Pues qué, ¿no tenéis casas para que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen?° ¿Qué os digo?° ¿Os alabo? En esto no os alabo.
Por tanto, nadie lo desprecie, al contrario, encaminadlo en paz, para que venga a mí, porque lo espero con los hermanos.
Me hice débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me hice de todo, para, de alguna manera, salvar a algunos.
Ahora yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y ternura del Mesías; yo, que en persona soy manso y apacible entre vosotros, pero ausente soy osado para con vosotros;
Pues las epístolas, dicen, son pesadas y fuertes, pero la presencia corporal, débil, y la palabra despreciable.
Hermanos, aun° cuando una persona° sea sorprendida en alguna falta,° vosotros, los espirituales, restaurad° al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Por tanto, el que no hace caso de esto,° no desecha al hombre, sino a Dios, que os° da su Espíritu Santo.
Nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en° amor, en fe, en pureza.
¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que van a heredar salvación?
Porque no entró el Mesías en un santuario hecho por manos, representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Dios por nosotros.
Y vi a los siete ángeles que están en pie delante de Dios, y les fueron dadas siete trompetas.