La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Mateo 14:9 - La Biblia Textual 3a Edicion

Y se entristeció el rey, pero a causa del juramento y de los comensales que estaban allí, ordenó que se la dieran.°

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Entonces el rey se arrepintió de lo que había dicho; pero debido al juramento que había hecho delante de sus invitados, dio las órdenes necesarias.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

El rey se sintió muy molesto, porque se había comprometido bajo juramento en presencia de los invitados; aceptó entregársela,

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

El rey se puso muy triste; pero por haberlo jurado, y por los comensales, ordenó que se la dieran,

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces el rey se entristeció, mas por causa del juramento, y de los que estaban sentados con él a la mesa, mandó que se le diese,

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Al oír esto, Herodes se puso muy triste, pues había prometido darle todo lo que ella le pidiera, y no podía romper una promesa hecha delante de sus invitados. Así que no tuvo más remedio, y ordenó a sus sirvientes que le dieran a la muchacha lo que pedía.

Ver Capítulo
Otras versiones



Mateo 14:9
27 Referencias Cruzadas  

No te des prisa con tu boca, ni se apresure tu corazón a proferir palabra ante Ha-’Elohim, porque Ha-’Elohim está en los cielos y tú en la tierra, por tanto, sean pocas tus palabras.


Así habla YHVH Sebaot, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres no sólo hablasteis con vuestras bocas, sino que con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Sin falta cumpliremos nuestros votos que hemos hecho de quemar incienso a la reina de los cielos y de derramar libaciones a ella. Pues, ¡ratificad vuestros votos y cumplid vuestras promesas!


En aquel tiempo, Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,


Y enviando al verdugo, decapitó° a Juan en la cárcel,


Y quería matarlo, pero temía al pueblo porque lo tenían por profeta.


Y ella, instigada por su madre, dice: ¡Dame ahora mismo° la cabeza de Juan el Bautista en un trinchero!°


Y lo oyó el rey Herodes, por cuanto su nombre había llegado° a ser notorio; pero decían:° Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él los poderes°


porque Herodes, sabiendo que era un varón justo y santo, temía a Juan y lo protegía, y cuando lo oía, se quedaba muy perplejo;° pero con todo, le gustaba oírlo.


El rey se entristeció, pero a causa de los juramentos y de los que estaban reclinados a la mesa, no quiso desatenderla.°


Les dijo: Id, decid a aquella zorra:° He aquí, hoy y mañana echo fuera demonios y hago sanidades, y al tercer día lo doy por terminado.°


Y sucedió que pasados los dos meses volvió a su padre, el cual cumplió con ella el voto que había hecho, y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel


Los hombres de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dará su hija a los de Benjamín por mujer.


Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuros aquel día; pues Saúl había conjurado al pueblo, diciendo: ¡Maldito aquel que coma alimento antes de anochecer, para que yo tome venganza de mis enemigos! Por lo cual ni uno del pueblo probó bocado.


Entonces uno del pueblo habló, y dijo: Tu padre conjuró expresamente al pueblo, diciendo: ¡Maldito el que hoy coma pan! Y el pueblo desfallecía.


¡Así haga ’Elohim a los enemigos de David, y aun más, si de aquí a mañana dejo de los suyos un sólo meante a la pared!°


Entonces Saúl le juró por YHVH, diciendo: ¡Vive YHVH que ningún castigo te vendrá por este asunto!