Y ésta será la señal para ti:° Este año comerás lo que brote del grano caído, y el segundo año lo que brote sin sembrar; y al tercer año sembrarás y segarás, y plantarás viñas y comerás su fruto.
Levítico 25:22 - La Biblia Textual 3a Edicion Y sembraréis en el octavo año, pero seguiréis comiendo de la cosecha añeja hasta el año noveno, hasta que llegue la cosecha del octavo° seguiréis comiendo de lo añejo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo. Biblia Nueva Traducción Viviente Cuando siembres tus campos en el octavo año, todavía estarás comiendo de la abundante cosecha del sexto año. De hecho, aún estarás comiendo de la abundante cosecha cuando recojas la nueva cosecha en el noveno año. Biblia Católica (Latinoamericana) Y cuando siembren en el año octavo, seguirán comiendo de la cosecha pasada, y la seguirán comiendo hasta que venga la cosecha del año noveno. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuando sembréis el año octavo, todavía comeréis de la cosecha antigua. Hasta el año noveno, hasta que llegue su fruto, comeréis de la cosecha pasada.' Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y sembraréis en el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Así, en el octavo año, mientras ustedes estén sembrando, podrán comer del grano que hayan almacenado. Y lo mismo sucederá en el noveno año, mientras llega el momento de recoger la nueva cosecha. |
Y ésta será la señal para ti:° Este año comerás lo que brote del grano caído, y el segundo año lo que brote sin sembrar; y al tercer año sembrarás y segarás, y plantarás viñas y comerás su fruto.
Pero en el sexto día, sucederá que cuando preparen lo que han de traer, será el doble de lo que recogen cada día.
Esto te servirá de señal: Este año comeréis lo que brota de por sí, y el segundo año de lo que brote sin sembrar, y al tercer año sembrad y segad, plantad viñas y comed de su fruto.
La tierra, pues, no podrá venderse a perpetuidad, porque mía es la tierra, y vosotros sois extranjeros y peregrinos para conmigo.