Jeremías 17:11 - La Biblia Textual 3a Edicion El que amontona riquezas injustas es como la perdiz que incuba lo que no puso: En la mitad de sus días las abandonará, Y ante su postrimería será un necio. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato. Biblia Nueva Traducción Viviente Los que acaparan riquezas en forma injusta son como las perdices que empollan los huevos que no han puesto. En la mitad de la vida perderán sus riquezas; al final, se volverán unos pobres viejos tontos. Biblia Católica (Latinoamericana) El que amontona riquezas injustamente
es como la perdiz que se echa sobre huevos ajenos;
tendrá que dejarlas, en la mitad de su vida,
y al final no será más que un insensato. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Perdiz que empolla lo que no ha puesto es quien adquiere riquezas sin justicia; a la mitad de sus días tendrá que dejarlas, y a la postre será como un necio. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Como la perdiz que cubre los huevos, pero no los incuba, es el que acumula riquezas, y no con justicia; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato. Biblia Traducción en Lenguaje Actual ”Los que se vuelven ricos haciendo trampa, perderán sus riquezas y, cuando menos lo esperen, acabarán en la miseria”». |
Este camino suyo es necedad, Con todo, sus seguidores se complacen en sus dichos. Selah
Oh ’Elohim, Tú los harás bajar a la fosa profunda; Los sanguinarios y los traidores no llegarán a la mitad de sus días, Pero yo he confiado en ti.
Fortuna sin esfuerzo se desvanece, Pero el que recoge con mano laboriosa, la aumenta.
El que aspira a ganancias deshonestas arruina su casa, Pero el que aborrece el soborno vivirá.
Acumular tesoros con lengua mentirosa, Es vanidad ilusoria y lazo de muerte.
Pues le echas una mirada, y ya no están, Han echado alas como un águila que vuela a los cielos.
El príncipe imprudente oprime a muchos, Pero el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.
El hombre leal abunda en bendiciones, Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará impune.
El hombre de pérfida mirada se afana por enriquecerse, Y no sabe que lo alcanzará la miseria.
El que aumenta su fortuna con interés y usura, Para el que se apiada de los pobres la acumula.
¡Ay del que edifica su casa con injusticia, Y sus aposentos altos sin equidad, Que exige el servicio de su prójimo de balde, Y no le da la paga de su trabajo!
Pero tus ojos y tu corazón no están más que para tu egoísmo, Para derramar la sangre inocente, Para la opresión y para la violencia.
Pues desde el más pequeño hasta el más grande, Todos ellos codician ganancias deshonestas; Y desde el profeta hasta el sacerdote, Todos ellos practican el engaño,
Por tanto daré a otros sus mujeres, Y sus campos a los conquistadores, Porque desde el pequeño hasta el grande, Todos ellos son dados a ganancias deshonestas, Desde el profeta hasta el sacerdote, Todos ellos practican el engaño.
No saben hacer lo recto, dice YHVH, Atesoran en sus palacios frutos de rapiña y de saqueo.
Echáis a las mujeres de mi pueblo fuera del calor de sus hogares, Y quitáis para siempre a sus hijitos la gloria del legado° que les di.
Sus manos están adiestradas para el mal: El príncipe demanda retribución,° El juez juzga por retribución, El poderoso abriga malos deseos en su alma; Y entre ellos entretejen sus proyectos.
Aquel día castigaré también a cuantos saltan el umbral,° y llenan de engaños y violencias la casa de sus señores.°
Yo la hago salir, dice YHVH Sebaot, y entrará en la casa del ladrón, y en la casa del que jura en falso mi Nombre, y permanecerá en medio de su casa hasta que su maderaje y sus piedras se consuman.
Vendré a vosotros para celebrar juicio, y seré testigo exacto contra los hechiceros y los adúlteros, contra quienes juran en falso, contra quienes defraudan el salario del jornalero, de la viuda y del huérfano, y contra los que hacen tropezar al extranjero, no teniendo temor de mí, dice YHVH Sebaot.
Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, porque no entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que tratan de entrar.
Pero le dijo Dios: ¡Insensato! esta noche tu alma te será demandada, y lo que has prevenido, ¿para quién será?
pues los que quieren ser ricos caen en tentación y trampa y en muchas codicias insensatas y dañinas, las cuales hunden a los hombres en destrucción y perdición;
a los cuales es necesario taparles la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no se debe.
teniendo los ojos llenos de adulterio, e insaciables de pecado; seduciendo a las almas inconstantes; teniendo el corazón habituado a la codicia; hijos de maldición.
y por avaricia os explotarán° con palabras manipuladas; sobre los cuales la sentencia pronunciada° desde antiguo no está ociosa, y su perdición no dormita.