Y cuando pasaron los mercaderes madianitas, sacaron a José de la cisterna, lo subieron y lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.°
Génesis 37:36 - La Biblia Textual 3a Edicion Mientras tanto, los madianitas lo habían vendido en Egipto a Potifar, eunuco° de Faraón, jefe de los guardias. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia. Biblia Nueva Traducción Viviente Mientras tanto, los mercaderes madianitas llegaron a Egipto, y allí le vendieron a José a Potifar, quien era un oficial del faraón, rey de Egipto. Potifar era capitán de la guardia del palacio. Biblia Católica (Latinoamericana) Entretanto los madianitas llegaron a Egipto y vendieron a José a Putifar, funcionario del palacio de Faraón y capitán de la guardia. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Los madianitas lo vendieron en Egipto a Putifar, eunuco del Faraón y jefe de la guardia. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Cuando los comerciantes llegaron a Egipto, vendieron a José. Lo compró Potifar, que era un oficial del rey de Egipto y capitán de la guardia. |
Y cuando pasaron los mercaderes madianitas, sacaron a José de la cisterna, lo subieron y lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.°
y los puso bajo custodia en la casa del jefe de los guardias, en la cárcel, lugar donde estaba preso José.
Y el jefe de los guardias se los encargó a José, y éste les servía, y estuvieron unos días bajo custodia.
Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del jefe de los guardias, y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños. A cada uno interpretó según su sueño.
En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año decimonoveno de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia, llegó a Jerusalem.
Al séptimo día, cuando el rey estaba alegre a causa del vino, ordenó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, los siete eunucos que servían al rey Asuero,
Y el hijo de tierra extraña que se ha unido a YHVH, no hable diciendo: ¡De seguro YHVH me excluirá de su pueblo! Ni diga el eunuco: ¡Árbol seco soy!
Al resto del pueblo que había quedado en la ciudad y a los que se habían pasado a ellos, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los hizo llevar cautivos a Babilonia, junto con el remanente del pueblo.
Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia real, encargado de exterminar a los sabios de Babilonia.