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Ester 3:5 - La Biblia Textual 3a Edicion

Y cuando Amán observó que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, se llenó de furor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ante él ni le rendía homenaje, se llenó de furia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Cuando Amán vio que Mardoqueo no se arrodillaba ni se agachaba ante él, se puso furioso.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Amán comprobó que Mardoqueo no se arrodillaba ni se postraba ante él, y se llenó de ira.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Cuando Amán se enteró de que Mardoqueo no se arrodillaba ni inclinaba su cabeza ante él, se enfureció.

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Otras versiones



Ester 3:5
13 Referencias Cruzadas  

Pero la reina Vasti se negó a cumplir la orden que el rey envió a través de° los eunucos, por lo que el rey se indignó en gran manera y se llenó de ira.


Y todos los súbditos del rey que estaban en la puerta real se inclinaban y se postraban ante Amán, porque el rey así lo había dispuesto. Pero Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él.


Y preguntándole ellos cada día sin que él les prestara atención, ocurrió que lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme a su dicho, por cuanto él les había declarado que era judío.


Salió pues Amán aquel día radiante de alegría y corazón gozoso, pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta real, que permanecía allí sin siquiera moverse a su paso, Amán se llenó de ira contra Mardoqueo;


Es cierto que el encono mata al necio, Y la envidia carcome al simple.


z Maquina el malo contra el justo, Y cruje sus dientes contra él.


El necio manifiesta su ira al instante, Pero el prudente pasa por alto la injuria.


El hombre de grandes iras sufrirá castigo, Y el que se interponga será castigado también.


El soberbio presuntuoso tiene por nombre insolente, Y obra con saña y furor.


El necio encumbrado en un alto cargo, Mientras los dotados permanecen humillados.


Nabucodonosor entonces, lleno de furia contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y con el rostro desencajado ordenó que el horno fuera calentado siete veces más de lo acostumbrado.