Y mientras Esdras oraba y hacía confesión, llorando y postrado delante de la Casa de Dios, se reunió en torno a él una gran multitud de hombres y mujeres y niños de Israel; y todo el pueblo lloraba amargamente.
Esdras 10:6 - La Biblia Textual 3a Edicion Levantóse pues Esdras de delante de la Casa de Dios, y entró en la cámara de Johanán ben Eliasib. Y cuando estuvo allí, no comió pan ni bebió agua, pues estaba afligido por causa de la infidelidad de los deportados. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Se levantó luego Esdras de delante de la casa de Dios, y se fue a la cámara de Johanán hijo de Eliasib; e ido allá, no comió pan ni bebió agua, porque se entristeció a causa del pecado de los del cautiverio. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego Esdras se retiró de la parte delantera del templo de Dios y fue a la habitación de Johanán, hijo de Eliasib. Pasó la noche allí sin comer ni beber nada. Seguía en duelo a causa de la infidelidad de los que habían regresado del destierro. Biblia Católica (Latinoamericana) Esdras salió del Templo de Dios y se fue a la pieza de Yojanán, hijo de Eliasib, donde pasó toda la noche sin comer pan ni beber agua porque estaba sumido en la tristeza debido a la infidelidad de los exiliados. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Esdras abandonó el templo de Yahveh y se retiró al aposento de Juan, hijo de Eliasib. Mientras estuvo allí ni comió pan ni bebió agua sino que estuvo haciendo duelo por las prevaricaciones de los que habían vuelto de la cautividad. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Se levantó luego Esdras de delante de la casa de Dios, y fue a la cámara de Johanán, hijo de Eliasib; y llegado allí, no comió pan ni bebió agua, porque se entristeció a causa de la prevaricación de los de la cautividad. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Después, Esdras salió del templo de Dios y se fue a la habitación de Johanán hijo de Eliasib, y se quedó allí esa noche. Estaba tan triste por la desobediencia de los que habían vuelto de Babilonia que no quiso ni comer ni beber. |
Y mientras Esdras oraba y hacía confesión, llorando y postrado delante de la Casa de Dios, se reunió en torno a él una gran multitud de hombres y mujeres y niños de Israel; y todo el pueblo lloraba amargamente.
E hicieron pasar pregón por Judá y Jerusalem a todos los hijos del cautiverio que debían reunirse en asamblea en Jerusalem,
Entonces se acercaron a mí todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel, a causa de la infidelidad de los del cautiverio, pero yo seguía sentado, consternado, hasta el sacrificio de la tarde.
Y Jesuá engendró a Joyaquim, y Joyaquim engendró a Eliasib, y Eliasib engendró a Joiada,
En días de Eliasib, de Joiada, de Johanán y Jadúa, los levitas fueron inscritos por sus casas paternas, así como los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el persa.°
Y ahuyenté de mi lado a uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, porque era yerno de Sanbalat horonita.
y le había preparado un gran aposento donde antes se depositaban las ofrendas vegetales, el incienso, los vasos, y los diezmos del grano, del vino nuevo y del aceite, prescrito para los levitas, cantores y porteros, así como la ofrenda para los sacerdotes.
Entonces el sumo sacerdote Eliasib se levantó con sus hermanos los sacerdotes, y reedificaron la puerta de las Ovejas. Ellos mismos consagraron y levantaron las puertas, desde la torre Hamea hasta la torre Hanan-’El.
Tras él, Baruc ben Zabay se apresuró a reparar el tramo que va desde este ángulo hasta la puerta de la casa de Eliasib, el sumo sacerdote.
No me aparté del mandato de su boca, Y atesoré sus dichos más que mi porción señalada.°
Mi corazón herido se agosta como la hierba, Y aun de comer mi pan me olvido.
Y él estuvo allí con YHVH cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua, y escribió sobre las tablas las palabras del pacto: las Diez Palabras.°
Aquel día Adonay YHVH Sebaot os convocó al llanto y al lamento, A raparse el cabello° y a vestirse de saco.
Entonces volví mi rostro hacia Adonay Ha-’Elohim, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
Luego caí postrado ante YHVH, como la vez primera, cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua, a causa del gran pecado que habíais cometido, haciendo lo que es malo a los ojos de YHVH para provocarlo a ira.