El rey Salomón llegó a ser más grande que todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.
Eclesiastés 2:9 - La Biblia Textual 3a Edicion Fui más grande y magnífico de cuantos me precedieron en Jerusalem, en tanto que mi sabiduría permanecía conmigo.° Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. Biblia Nueva Traducción Viviente De modo que me hice más poderoso que todos los que vivieron en Jerusalén antes que yo, y mi sabiduría nunca me falló. Biblia Católica (Latinoamericana) Llegué a ser grande, superé a todos los que me habían precedido en Jerusalén, y mi sabiduría no me abandonaba. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Fui elevándome hasta superar a cuantos me precedieron en Jerusalén, apoyado en mi sabiduría. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; también mi sabiduría permaneció conmigo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Entre los que reinaron en Jerusalén antes que yo, nunca nadie fue tan importante ni tan sabio. |
El rey Salomón llegó a ser más grande que todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.
Y no creía lo que me decían hasta que vine, y mis ojos lo han visto, y he aquí no se me había contado ni la mitad: en sabiduría y bienes tú superas la fama que había oído.
he aquí cumplo tu ruego y te doy un corazón sabio y entendido, tal que no ha habido otro antes de ti, ni lo habrá después de ti.°
Y YHVH engrandeció en extremo a Salomón a los ojos de todo Israel, y le confirió una majestad real como no la tuvo nunca rey alguno en Israel.
Salomón ben David se consolidó en su reino, pues YHVH su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera.
Hablé con mi corazón diciéndole: Mira, me he engrandecido y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem, y mi corazón ha experimentado sabiduría y conocimiento en abundancia.
Cuando aumentan los bienes, aumentan quienes los consumen. ¿Qué provecho, pues, tendrá su dueño aparte de verlos con sus propios ojos?