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2 Samuel 21:22 - La Biblia Textual 3a Edicion

Estos cuatro eran hijos de Rafah en Gat, y cayeron por la mano de David, y por la mano de sus siervos.°

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Estos cuatro filisteos eran descendientes de los gigantes de Gat, pero David y sus guerreros los mataron.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Los cuatro eran hombres de Gat descendientes de Rafá. Fueron muertos por las manos de David y de sus guardias.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Estos cuatro hombres eran descendientes de Rafá, de Gat; pero cayeron a manos de David y de sus servidores.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Estos cuatro le habían nacido al gigante en Gat, los cuales cayeron por la mano de David, y por la mano de sus siervos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Estos cuatro gigantes eran de la familia de Refá, el de Gat, pero David y sus oficiales los mataron.

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Otras versiones



2 Samuel 21:22
11 Referencias Cruzadas  

E Isbi-benob, que era uno de los hijos de Rafah,° cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y estaba ceñido con una espada° nueva, se dispuso a matar a David.


Y cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán ben Simea, hermano de David.


Éstos fueron los descendientes de Rafaim en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.


¡Con ’Elohim haremos proezas! Él hollará a nuestros enemigos.


¡Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos! ¡La diestra de YHVH hace proezas!


¡Con ’Elohim haremos proezas! Él hollará a nuestros enemigos.


Me volví y vi debajo del sol que la carrera no es de los veloces, ni la batalla de los fuertes, ni de los sabios el pan, ni de los inteligentes la riqueza, ni de los elocuentes el favor, sino que un tiempo y una suerte alcanzan a todos ellos.


Así dice YHVH: No se alabe el sabio en su sabiduría, Ni se alabe el valiente en su valentía, Ni se alabe el rico en sus riquezas.


¿Qué, pues, diremos a estas cosas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién contra nosotros?


Al contrario, en todas estas cosas somos más que victoriosos por medio del que nos amó.


Ahora pues, dame esta región montañosa, de la cual habló YHVH aquel día; porque tú mismo oíste aquel día que los anaceos estaban allí, así como ciudades grandes y fuertes. Quizás YHVH esté conmigo y yo pueda expulsarlos, tal como YHVH habló.