Y los días de los años que vivió Abraham fueron ciento setenta y cinco años.
2 Samuel 19:32 - La Biblia Textual 3a Edicion Y Barzilai era muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey mientras estaba en Mahanaim, porque era hombre muy poderoso. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. Biblia Nueva Traducción Viviente Era muy anciano —tenía ochenta años de edad— y muy rico. Él fue quien proveyó el alimento para el rey durante el tiempo que pasó en Mahanaim. Biblia Católica (Latinoamericana) Barcilay de Galaad había bajado desde Roglim, había pasado el Jordán con el rey antes de despedirse de éste. Biblia Serafín de Ausejo 1975 También Barzilay de Galaad había bajado de Roguelín para atravesar con el rey el Jordán y despedirlo allí. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y era Barzilai muy viejo, de ochenta años, el cual había dado provisión al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. |
Y los días de los años que vivió Abraham fueron ciento setenta y cinco años.
Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, pues fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.
Y fueron todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años, y murió.
Y murió José a la edad de ciento diez años, y lo embalsamaron, y fue puesto en el ataúd en Egipto.
Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo y te sustentaré junto a mí en Jerusalem.
Y Manahem sacó la plata de Israel mediante el tributo de todos los hombres poderosos y opulentos: cincuenta siclos de plata por cada uno, para entregarlo al rey de Asiria. Con eso el rey de Asiria se retiró, y no permaneció en el país.
Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una muy numerosa servidumbre, de modo que este hombre era el más grande de todos los orientales.°
Y era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió. Sus ojos nunca se oscurecieron, ni se había debilitado su vigor.
Había entonces un hombre en Maón que tenía posesiones en el Carmelo, y aquel hombre era muy pudiente, pues tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y esquilaba sus ovejas en el Carmelo.