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2 Corintios 10:12 - La Biblia Textual 3a Edicion

Porque no nos atrevemos a clasificarnos ni compararnos con algunos que se alaban a sí mismos, porque ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son sensatos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

¡Ah, no se preocupen! No nos atreveríamos a decir que somos tan maravillosos como esos hombres, que les dicen qué importantes son ellos pero solo se comparan el uno con el otro, empleándose a sí mismos como estándar de medición. ¡Qué ignorantes!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

¿Cómo me atrevería a igualarme o a compararme con esa gente que proclama sus propios méritos? ¡Tontos! No tienen otro modelo ni usan otro criterio que ellos mismos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

No nos atrevemos ciertamente a equipararnos o a compararnos con algunos que tanto se recomiendan a sí mismos. Sin embargo, cuando a sí mismos se toman entre sí como medida y se comparan consigo mismos, no obran sabiamente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Porque no osamos contarnos, o compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; mas ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son sabios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Jamás llegaré a compararme con los que hablan bien de sí mismos. Compararse con uno mismo es una tontería.

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Otras versiones



2 Corintios 10:12
10 Referencias Cruzadas  

No hay duda que vosotros sois la nobleza, Y con vosotros se termina° la sabiduría.


No es bueno comer mucha miel, Ni escudriñar uno su propia gloria es gloria.


¿Has visto a alguien sabio en su propia opinión? Pues más se puede esperar de un necio.


Alábete el extraño y no tu propia boca, El ajeno, y no los labios tuyos.


El fariseo, de pie, oraba consigo mismo estas cosas: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, tampoco como este publicano;


Pero no osaré hablar sino lo que el Mesías ha obrado por medio de mí para traer a obediencia a los gentiles, por palabra y por obra,


Piense esto el tal: que cuales somos en la palabra mediante las epístolas estando ausentes, tal cuales seremos en hechos estando presentes.


Pues no es aprobado aquel que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba.


¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O acaso tenemos necesidad, como algunos, de epístolas de recomendación para vosotros, o de° vosotros?


No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos ocasión de que vosotros os gloriéis° por nosotros, para que tengáis qué responder° a los que se glorían en la apariencia,° y no en el corazón.