Entonces el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a la casa, y susténtate, y te daré un presente.
1 Reyes 14:3 - La Biblia Textual 3a Edicion Toma en tu mano diez panes, tortas, y una vasija de miel, y ve a él. Te dirá qué será del niño. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y toma en tu mano diez panes, y tortas, y una vasija de miel, y ve a él, para que te declare lo que ha de ser de este niño. Biblia Nueva Traducción Viviente Llévale de regalo diez hogazas de pan, algunos pasteles y un frasco de miel, y pregúntale qué le sucederá al niño». Biblia Católica (Latinoamericana) Llévate diez panes, tortas y un frasco de miel, entrarás en su casa y él te dirá lo que sucederá con el niño'. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Toma contigo diez panes, unas tortas y un tarro de miel, y preséntate a él; que él te dirá lo que va a ser del niño'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y toma en tu mano diez panes, y turrones, y una botija de miel, y ve a él; que te declare lo que ha de ser de este niño. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Toma diez panes, algunas galletas dulces, un frasco de miel, y ve a buscarlo. Él te dirá lo que va a pasar con nuestro hijo». |
Entonces el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a la casa, y susténtate, y te daré un presente.
Y Ocozías cayó por la ventana de su aposento alto en Samaria y se lastimó. Y envió mensajeros a los que dijo: Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si sanaré de esta enfermedad.
Un hombre llegó de Baal-salisa, y traía para el varón de Dios pan de las primicias, veinte panes de cebada con espigas de trigo nuevo, y dijo: Dadlo a la gente para que coma.
Enseguida volvió al varón de Dios con toda su compañía, y fue, se presentó ante él, y dijo: He aquí ahora comprendo que no hay ’Elohim en toda la tierra, sino en Israel. ¡Recibe ahora, te ruego, algún presente de tu siervo!
Y el rey de Siria dijo: Ve allí con una carta° para el rey de Israel. Y partió llevando en su mano diez talentos de plata, seis mil piezas° de oro y diez mudas de vestidos.
se le acercó una mujer que tenía un frasco de alabastro,° lleno de un ungüento muy costoso, y estando reclinado° a la mesa, lo derramó sobre su cabeza.
Las hermanas enviaron pues a decirle: Señor, he aquí el que amas° está enfermo.